 |
| Caravaggio, La buenaventura, 1596 |
La pintura, como toda disciplina
artística, es puramente emocional y subjetiva. Entonces, las obras de un
artista deberían revelar los secretos mejor guardados de su alma, ¿no? ¿Qué
piensas tú? A ver: “La Gioconda”, ¿qué nos dice de la personalidad de Leonardo?
¿Y “La joven de la perla”? ¿Podemos adivinar a partir de este cuadro qué tipo
de personaje era Vermeer?
No lo sé, la verdad. Se lo he
preguntado a psicólogos, filósofos, historiadores, y nadie me da una respuesta satisfactoria.
Existen artistas cuyas vidas conocemos hasta el detalle más insignificante; de
otros, casi nada. Y creo que, en el caso de los primeros, transferimos lo que
sabemos a sus obras, como un “¡Ah! Claro, normal, si era un maltratador, ¡cómo
no va a pintar así!”.