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| Van Gogh, La vieja torre de los campos, 1884 |
Los colores
transparentes
Discúlpame que hoy me ponga un poco densa. Tengo una amiga que me lo recrimina siempre. Qué le vas a hacer:
deformación profesional.
Tú sabes, mi pasión son los
colores, el fenómeno del color, cómo los percibimos, cómo los usamos, cómo nos
influyen en nuestro día a día.
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| del Rosso, Casa Sorolla, fragmento |
Estoy con un cuadro entre manos
de mar, rocas, olitas que cubren la arena de la orilla con una tenue capa de
agua al irse. No es difícil, ya lo he trabajado muchas veces, pero no te lo voy
a negar: cuesta mucho darle el tono justo a esa arena húmeda y, a la vez,
captar el movimiento del mar, de sensación de agua que se retira. Mientras lo
pintaba, me acordaba de otro cuadro de hace unos años (lo puedes ver por aquí),
que, oh, ése sí que fue un gran desafío. ¿Cómo conseguir que las baldosas del
jardín de la Casa Sorolla den la impresión de estar húmedas, por el agua que
cae de la fuente? Fueron cientos de veladuras, una sobre otra.
Una veladura es una capa de pintura muy transparente, un velo de color. Se hace con mucho aceite o médium con una pizca de pintura y nada más. Siempre sobre la pintura seca, si no, haces un estropicio. Esa capa transparente se deja secar y de nuevo, otra hasta conseguir el efecto deseado.
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| Leonardo, La Gioconda, 1519 |
Así está pintada la Gioconda.
Cuando la luz pasa por esas infinitas capas de color transparente, el rostro
parece moverse, estar vivo.
Esto, en teoría del color y de la
percepción, se llama “color laminar”.
El profesor Albers, de quien
hablamos por aquí, postuló dos clases de colores transparentes, en un intento
de entender cómo la luz interactúa con la materia.
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| Klee, Arquitectura de los niveles, 1923, acuarela |
Todos los cuadros están pintados
con lo que él llama “color superficial”, es decir, un color sólido, de
pigmento, sobre una superficie opaca, que absorbe una determinada onda de luz y
rechaza otras. P.ej., un tomate absorbe todas las ondas de luz y rechaza la
roja y por eso lo vemos de color rojo. Esto pasa con todos los objetos con los
que maniobramos todos los días.
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| Tiziano, La Dolorosa con las manos cerradas, 1554 |
Pero ¿qué pasa con los colores transparentes? A éstos Albers los clasifica en dos grupos: “color laminar” y “color volumétrico” y tienen que ver con los colores en estado líquido.
El “color laminar” es un color
transparente que se extiende sobre otro y lo tiñe. P.ej., la luz del atardecer
hace que los edificios, el paisaje, se tiña de un color rojo-naranja, y sabemos
que los árboles y las casas no son originariamente de ese color. Sabemos
perfectamente que el causante de este fenómeno es el sol que se pone detrás del
horizonte.
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| (Imagen: diario ABC) |
En Pintura, los colores laminares los vemos en las veladuras, como te comentaba más arriba. Capas y capas de aceite o médium con una pizca de color, que manchan el color original, el que está debajo.
Turner, Tiziano y tantos otros
utilizaron las veladuras como recurso técnico. Aunque, para mí, el genio de la
veladura es Rothko. Decía que la pintura tenía que aplicarse en la tela como
exhalando un suspiro. Sus cuadros están hechos con miles de capas de colores
transparentes. Lamentablemente, las fotos no trasmiten todo este trabajo y las
sensaciones que produce. Si alguna vez puedes estar frente a un Rothko, te
cautivará, te lo aseguro.
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| Rothko, N° 6, 1951 |
La sombra también es color laminar. P.ej., en este cuadro de Mary Cassatt, ¿la chica tiene piel verde? No, es que está teñida por el entorno verde del palco del teatro, de las cortinas. Ella está a contraluz, es todo sombra, sombras coloridas. Mary era muy atrevida, ¿cómo se le ocurre pintar a esta chica así?
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| Cassatt, Mujer con collar de perlas, 1879 |
En cambio, ¿qué pasa con la acuarela? Convengamos que también es color en estado líquido, ¿no? Sí, pero aquí hay un problema: no es exactamente un color laminar, sino superficial, pues no estamos cambiando un color original con una capa delgada de otro color. Sólo se podría aplicar este concepto si usamos la acuarela como veladura, con superposiciones de colores que tengan la intención de cambiar el color subyacente. Un maestro en este sentido es Klee. En “Separación vespertina” se ve perfectamente esas gradaciones de color por superposición (si te interesa, analizamos aquí este cuadro). Lo mismo en “Arquitectura de los niveles”.
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| Klee, Separación vespertina, 1922, acuarela |
¿Y el “color volumétrico”? Este
concepto ya no se puede aplicar a la Pintura, pues tiene que ver con objetos
tridimensionales, es decir, líquidos transparentes coloridos en un recipiente.
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| (foto propia) |
Albers pone como ejemplo el café
en un vaso de vidrio. Ese café en una cucharita tiene otro color y sigue siendo
el mismo café. ¿Por qué pasa eso? Pues porque en recipientes de diferentes
estructuras, la luz rebotará de manera diferente, aunque sea el mismo líquido:
tendrá una densidad diferente.
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| Turner, Roma moderna: Campo Vaccino, 1854 |
Otro ejemplo quizás más claro es éste: ¿has visto alguna vez que los escalones de una piscina cubiertos con agua son de diferente color? La piscina no ha cambiado el color del fondo; lo han pintado con la misma lata de pintura. Lo que cambia es la densidad que tiene el agua en cada escalón. Lo mismo pasa con el mar: el borde costero tiene color más claro que el mar profundo. Existe una ley que se llama de Weber-Fechner, que cita Albers, que consiste en aplicar un modelo matemático para calcular la dimensión del color según la estructura del recipiente. No pretendo explicarte la ecuación (además de que ¡no sería capaz de hacerlo!).
Asunto encajes: cuando
representamos encajes, como esos maravillosos del Barroco holandés, ¿cómo
“encajan” en esta teoría? Pues, en realidad, es color superficial. Se pinta
sobre la base que se debe traslucir. La sensación de relieve se logra con las
sombras, aunque sean minúsculas e imperceptibles.
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| Hals, Retrato de un hombre, 1630 |
¿Pero si es una tela
transparente, como el chiffon o la gasa? Depende de qué técnica uses. Puedes
pintar un brazo a medias, sólo la parte de piel que quieres que se vea, y
aplicar una capa de pintura con pincel seco. O también pintar el brazo entero,
con todo detalle y comenzar a aplicarle veladuras, una sobre otra, hasta que llegues
a lograr esa transparencia. (Ya ves, cada tipo de tela tiene su secretito…)
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| Ingres, Princesa de Broglie, 1853 |
En definitiva, los artistas tenemos que traducir en el lienzo, con nuestro oficio y las limitaciones de nuestros materiales, la maravilla de la percepción y experiencias humanas.
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| Sargent, Miss Helen Duinham, 1892 |
Pintar es maravilloso… ¿no crees?
Fuentes: Albers,J. La interacción del color. Madrid, Alianza, 1998
Falcinelli, R. Cromorama. Barcelona, Taurus, 2020














