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| "Campendonck", Cuadro rojo con caballos, falso |
¿Cómo pudieron engañar a todos?
Wolfgang Beltracchi, nacido como
Fischer. Beltracchi es el apellido de su señora.
Currículum frondoso: pintor y falsificador de arte, uno de los mejores y de los más productivos.
Engañó a todos, hasta a los más
expertos.
Beltracchi pintaba a la manera
de, copiaba el estilo de artistas del sg. XX, como Pechstein, Ernst,
Campendonck, Metzinger, Derain, Macke, Léger, siempre pensando en huecos
creativos en la historia de estos artistas… y copiaba su firma. Sus cómplices:
su señora Helene, su cuñada Jeanette y su amigo Otto Schulte-Kellinghaus quienes
eran los que introducían las obras en el mercado. La justificación era que
habían heredado la colección de su abuelo, Werner Jägers. El abuelo
efectivamente se llamaba así, pero no era coleccionista de arte. Decían que el
abuelo le había comprado los cuadros al marchante Flechtheim y que los había
escondido para que los nazis no se los confiscaran. En el caos que siguió a la
2da Guerra Mundial en Alemania, la historia era probable y muy difícil de
comprobar.
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| "Derain", Matisse pintando en Coilliure, falso |
Al comienzo, Beltracchi copiaba cuadros perdidos de estos artistas a partir de fotografías. Después, comenzó a inspirarse en sus estilos y hacer composiciones tomando una parte de aquí y otras de allá, como un puzzle. Reutilizaba lienzos de la misma época de artistas desconocidos. Fabricaban también las etiquetas que pegaban en el reverso para justificar la procedencia.
Nunca presentaban las obras en
museos, sino en casas de subastas, con tasaciones de expertos. Los cuadros fake
terminaron en Inglaterra, Estados Unidos, Francia y Japón.
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| "Pechstein", Sema con puente y barcazas, falso |
En 2002 “Sena con puente y barcazas” de “Pechstein” fue expuesto en una muestra itinerante en Alemania junto con otras obras de este autor. La exposición tuvo récord de visitantes. Nadie se dio cuenta de que este cuadro era falso.
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| "Campendonck", Paisaje con caballos, falso |
El actor Steve Martin en 2004 compró un “Campendonck”, “Paisaje con caballos”, a un galerista de París por 700000 euros, sin saber que era una falsificación. El cuadro había sido autenticado, tenía certificados impecables y venía de una colección con obras (auténticas) de renombre, la famosa colección Jägers. En 2006 lo puso en venta en una casa de subastas y se la llevó otro coleccionista por 500000 euros. Sólo un tiempo después se supo que era falso.
El Museo Reina Sofía tuvo que
descolgar un Haydn-Beltracchi; también le pasó lo mismo a un museo de Japón y otro de
Alemania. Una de sus obras falsas se exhibió en el Met.
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| "Ernst", Pájaro en bosque invernal, falso |
Werner Spies, el mayor experto en obras de Max Ernst, autenticó no sólo uno sino 7 que fueron pintados por Beltracchi con la firma de Ernst. P.ej.: “El bosque” de Ernst-Beltracchi llegó a venderse en 7 millones. Incluso la viuda de Ernst declaró que era el bosque más bonito que había pintado su esposo. En 2013 se descubrió que era falso, como los otros que Spies había certificado. Con lo cual, su reputación quedó seriamente dañada.
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| "Ernst", La horda, falso |
El “Cuadro rojo con caballos”, de Beltracchi-Campendonck llegó a venderse en 2006 a casi 3 millones de euros en una subasta. Se creía que había desaparecido. Los “herederos del coleccionista” recibieron 2 millones.
Sin embargo, con este cuadro
cometieron 2 errores graves. Lo metieron en el mercado como proveniente de la
colección Flechtheim y, para remarcar este dato, le inventaron un “sticker” con
el rostro de este coleccionista. Flechtheim no ponía este tipo de etiquetas en
los reversos de sus cuadros y esto hizo sospechar al comprador, quien se puso
en contacto con la policía. Sometieron el cuadro a análisis químicos y oh,
sorpresa, estaba pintado con blanco de titanio, un pigmento posterior a la
época en que pintaba Campendonck. Hasta ese entonces, Beltracchi siempre había
tenido mucho cuidado con el tipo de materiales que usaba: se confió (¿o lo hizo
a propósito?).
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| "Campendonck", Gato en las montañas, falso |
El matrimonio fue arrestado en 2010 cuando salían a cenar. Helene, en un intento de eliminar pruebas, dejó un “Matisse” junto a un mendigo que dormía en la calle.
En el juicio Beltracchi afirmó
que logró meter en el mercado formal del arte alrededor de 300 falsificaciones.
Se lograron identificar entre 14 y 37 de éstas, con lo cual, si es cierto lo
que dijo en el juicio, todavía andan dando vueltas unos cuantos cuadros falsos
pintados por él.
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| "Macke", Escena de puerto, falso |
¿El motivo? Que se aburría de pintar siempre lo mismo. Y no falta el rol de Robin Hood, como pasa siempre con estos falsificadores: provocar el caos en el sistema, poner en evidencia a los expertos y a las casas de subastas. No perseguía el dinero. Aunque bien que disfrutaron de los millones que ganaron. La policía calculó que habrían recibido entre 20 y 50 millones de euros.
Fue condenado a 6 años de cárcel
en Alemania en 2011 por fraude por 34 millones de euros y por la falsificación
de 14 cuadros. A su esposa la condenaron a 4 años de prisión. A su amigo Otto
le dieron 5 años. Fue una detención con régimen abierto, es decir, permanecían
en prisión por las noches y los fines de semana. Durante el día debían
cumplir con servicio a la comunidad en un atelier fotográfico. Mientras tanto,
seguía pintando. En 2015 le redujeron la condena y fue puesto en libertad.
Parte de la condena era devolver el dinero de la venta del falso Campendonck y
resarcir al coleccionista y al galerista. Pero ya no había dinero, pues le
habían confiscado cuentas y propiedades. Así que había que buscar la manera de
poder pagar a los acreedores.
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| "Metzinger", El ciclista, falso |
En 2014, mientras estaba preso,
publicó su biografía, “Autorretrato”, junto con su esposa. En ella detallan
todo el proceso. Incluso añadieron imágenes de cuadros falsificados que no estaban
en la lista del proceso y que no se sabe dónde están.
Su historia atrajo también a
muchos productores de cine. De hecho, existe un documental, en el que muestra
cómo lo logró. Otra fuente de ingresos.
Actualmente sigue pintando,
mezclando estilos, pero, eso sí, con su firma. Sus cuadros se cotizan muy bien:
su historia atrae a muchos clientes. Afirma que él ya pagó por lo que hizo con
la cárcel y que quienes lo critican lo hacen por envidia.
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| "Derain", Coilliure, falso |
¿Y cómo fue que pudieron engañar a todos?
Nunca trató con nadie
directamente; nunca sobornó a nadie. Sólo presentaban las obras a los expertos,
pedían tasación, con certificados de procedencia creíbles y todos caían. ¿Cómo
puede ser esto?
Un poco, porque Beltracchi tocó
una cuerda especial: los críticos, todos, esperan descubrir una obra perdida de
algún artista. Obra perdida y reencontrada significa mucho dinero. Y
honor. Beltracchi las pintaba muy bien,
se metía perfectamente en el estilo del artista en cuestión y creaba algo nuevo
que encajara en su trayectoria. Siempre de artistas del sg. XX, que, según él,
son más fáciles de copiar que un renacentista.
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| "Haydn", Naturaleza muerta con guitarra, falso |
Digamos que, en este caso, sólo pudo tener éxito gracias a una historia bien articulada, unos cómplices que contribuyeron a hacerla verosímil, un talento especial para meterse en la mente de un artista y la avaricia de los críticos y coleccionistas.
¿Cuántas falsificaciones andarán
dando vueltas por ahí? Existe una lista oficial de las conocidas hasta ahora.
Sin embargo, en varios museos queda flotando la duda. ¿Es una falsificación o
no? ¿Podemos confiar en los tasadores?
Fuentes: Beltracchi, H. y W. Selbsporträt.
Hamburg, Rowohlt, 2014
Charney,
N. The art of forgery. London,
Phaidon, 2015
Puedes ver también las noticias de la
época aquí y aquí.












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