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jueves, 4 de abril de 2024

La pista está en el espejo

 



Jan van Eyck, El matrimonio Arnolfini

Me da no sé qué traerte este cuadro. Se ha explicado tanto, de tantas maneras. Sin embargo, conversando sobre esto con una fiel lectora, me ha dicho: “Pero si nosotros no tenemos idea…”.

Bueno, para eso estoy yo y aquí estoy contándote estas historias (desde hace casi 10 años, ya. Cómo pasa el tiempo…).

“El matrimonio Arnolfini” de Jan van Eyck es, sin duda, una de las grandes obras de la Historia de la Pintura, que no debes dejar de conocer. Es inspiración de “Las Meninas”, ni más ni menos. Y, como todas las obras maestras, cuesta desentrañar su significado.

Fue pintado en 1434 y mide 82 x 60 cm. Se encuentra en la National Gallery de Londres. De Jan van Eyck hablamos varias veces: te conté cómo su “Altar de Gante” es el cuadro más robado de la Historia; también te conté la leyenda de cómo inventó el óleo. (Puedes pinchar en los enlaces para releer estos artículos.) Nació en Masseik, Flandes (hoy, Bélgica) en 1390, quizás, y murió en Brujas en 1441. Se dice que éste es su autorretrato, pero quién sabe.

van Eyck, El hombre del turbante, 1433


Jan era muy famoso. Su técnica del óleo causaba sensación: lograba difuminados, pasajes, volúmenes, que con el temple no era posible. Había relevado a su hermano Hubertus, cuando murió, en la ejecución del “Altar”. Por la época, se lo encuadra dentro del gótico tardío flamenco; algunos lo meten en un Prerrenacimiento nórdico. Sea como sea (que, ya sabes, esto de las etiquetas será muy didáctico, pero que a veces hace agua por todos lados), van Eyck cierra un período y abre otro. Está en el medio del río, por decirlo de alguna manera.

El cuadro de los Arnolfini es un encargo, sin duda. ¿Quién era este señor?

van Eyck, Retrato de Giovanni
Arnolfini (Giovanni di Arrigo?)

Ay, no se sabe. Había varios Arnolfini en la ciudad. Todos parientes. La última teoría es que se trata de Giovanni Nicolao Arnolfini y su esposa, Constanza Trenta. Pero el problema es que la muchacha muere en 1433. Entonces, ¿el cuadro es una remembranza de la esposa ya fallecida, quizás en el parto?

Otra teoría, que se sostuvo durante mucho tiempo, es que se trata de Giovanni di Arrigo Arnolfini y su esposa, Jeanne de Chenanay. El era italiano, de Lucca. Ella había nacido en París, de familia italiana. Él era comerciante y había llegado a Brujas en 1421. Había hecho fortuna vendiendo sedas, tapices, encajes…





Incógnitas sin resolver. Quedémonos con que estos 2 personajes son Giovanni y Jeanne.

El cuadro en sí es un retrato doble en un interior. Es la primera vez en Pintura que se presenta un mundo real. ¿Qué lugar es? Hay una cama, pero no es el dormitorio: en realidad es el hall de entrada a la casa. En esa época se solía colocar una cama en ese lugar como asiento para las visitas. ¿Cómo lo sabemos? Mira el espejo: en él se muestra que alguien llega al espacio, que alguien abre la puerta a otra persona, para que entre.

Veamos a la pareja. Lo que sorprende es el tamaño inusitado de los personajes. Son casi como esculturas. Ésta es la parte gótica de la escena. Van Eyck coloca a los personajes no pensando en la coherencia con el espacio circundante, sino que les otorga lo que llamamos alguna vez “perspectiva de significación”. (Puedes verlo por aquí.) Como se hacía en el Gótico. Van Eyck sigue siendo gótico. (Puedes repasar las características de este estilo aquí.) Lo moderno, lo nuevo, es cómo concibe el resto del espacio y los detalles, la técnica, el uso de las luces y de las sombras…

¿Y qué están haciendo? Vemos a un Arnolfini adusto, con ropas oscuras. Todavía no se había puesto de moda la ropa negra. Eso fue después. Está de luto. Si consideramos que la mujer es Constanza, entonces el luto es por ella y el cuadro es un homenaje hacia ella.

Sigamos presuponiendo que es Jeanne: lleva un vestido de un verde precioso con bordes de piel. El tinte verde en las telas era carísimo: no duraba nada con los lavados. Verde, verde esperanza. ¿Está embarazada? Algunos creen que sí, pero, si te fijas bien, ella recoge parte de la falda sobre su vientre. En esa época tener el vientre abultado era señal de salud y fecundidad. De hecho, no hay registros de que el matrimonio haya tenido hijos (ni Jeanne ni Constanza).

Arnolfini le da su mano izquierda y con la derecha hace un gesto de bendición. ¿Por qué le da la izquierda? En un acto de matrimonio, aceptar la mano izquierda del otro significaba renunciar a la herencia. ¿Por qué Jeanne acepta esto? Bueno, si Giovanni está de luto, será que murió su esposa, hay otros herederos… (¿Y si fuese Constanza? Pues ése es el punto débil de esa teoría.)



El espejo nos da más pistas. Van Eyck coloca en medio de la pareja un espejo convexo (no existían los espejos planos todavía) con un marco de 10 puntas, con escenas de la Pasión. Al lado, cuelga un rosario. Los espejos siempre nos muestran lo que hay del otro lado del cuadro. ¿Qué vemos? Como te decía más arriba: alguien le abre la puerta a otra persona. Arriba, el artista escribe “Johannes de Eyck fuit hic”, en latín, lo que es lo mismo que “Jan van Eyck estuvo aquí”, y pone la fecha: 1434. No hay ninguna duda de cuándo lo pintó. O sea, el que entra a la habitación es el pintor. ¿Por qué le interesa tanto decir que estuvo ahí?



La interpretación es la siguiente: van Eyck es el testigo de la celebración del matrimonio de esta pareja. Para que fuese válido se necesitaban 2 testigos, los que aparecen en el espejo. Pinta el cuadro y, por efecto del espejo y la leyenda que escribe, el cuadro se convierte en un certificado de matrimonio. Nosotros, los espectadores, también estamos del lado de la puerta: también somos testigos. Este juego de significados es lo que retoma Velázquez, al componer “Las Meninas” con el reflejo de los reyes en el espejo. Seguro que conocía este cuadro, porque en esa época pertenecía a la Corona española.

(Nota aparte: el espejo en el cuadro ¡mide sólo 5.5 cm! ¿Cómo hizo para pintar esas figuras tan chiquititas???? Ahh, ¡la tradición miniaturista holandesa! Los hermanos van Eyck comenzaron a pintar como ilustradores de códices.)


Demos una vuelta por la habitación.
Está llena de símbolos sobre la fidelidad y la fecundidad. Mira la ventana: allí tienes una manzana, el fruto prohibido. Pero sobre el aparador tienes dos naranjas, frutas carísimas, que eran importadas desde España: son el símbolo de la riqueza del señor de la casa, pero también, de la fertilidad.

Mira las pantuflas de Giovanni, en primer plano. Si sigues hasta el fondo, debajo del espejo, verás las de Jeanne. El perrito es símbolo de fidelidad.  Los muebles, con tapices rojos, dan cuenta de la fortuna de Arnolfini: no cualquiera podía tener textiles en ese color. Sólo estaba permitido para la vestimenta de reyes o cardenales, pero no había restricciones con la tapicería. ¿Era un burgués ostentoso, que quería ascender socialmente?  Se decía que la ropa de cama roja favorecía la fecundidad en el matrimonio y los buenos nacimientos. El candelabro, colgando del techo, tiene una sola vela encendida: ésa era la costumbre en ceremonias de este tipo. (Éste es otro punto a favor de que se trata de Giovanni di Arrigo y Jeanne: era el más ricachón de todos los Giovanni registrados en la ciudad.)



¿Y cómo fue que este cuadro terminó en Londres?

Van Mander (te conté quién era por aquí) nos dice que cuando murió Arnolfini el cuadro lo compró un barbero de Brujas. María, la tía de Felipe el Hermoso (no, era la hija) y viuda de Luis, rey de Hungría, lo vio y le ofreció a este barbero un puesto con un buen sueldo a cambio de la pintura.

Sittow, Diego de Guevara

En realidad, a van Mander le dieron un mal dato. Se sabe que estuvo en manos de un noble español que vivía en Holanda, don Diego de Guevara, hasta 1516, fecha en que se lo regaló a Margarita de Austria, que gobernaba Holanda y Flandes. Ésta se lo deja en herencia a María, su sobrina (ésa misma que, según van Mander, hizo tratos con el barbero). Eso sí, no sabemos qué pasó con el cuadro entre 1472 (muerte de Arnolfini) y 1516: ¿lo tendría el barbero y de ahí la confusión de van Mander?

Y es así como pasa a la Colección Real de España. Estaba colgado en el Alcázar de Madrid y se salvó de ser quemado por las llamas en el incendio de 1734 (lo vimos por aquí).




Salter, James Hay

Sin embargo, el último registro de su vida en España es de 1794. Después de eso se le pierde el rastro. Aparece en 1816 en Londres, como propiedad de James Hay. Este señor era un militar inglés que había luchado en la Guerra de la Independencia española contra Napoleón, y, probablemente, esta pintura estaba dentro del botín incautado a José Bonaparte, momento que Hay aprovechó para quedársela. (Este suceso te lo conté por aquí.) En 1842, después de mucho tiempo sin saber qué era de ella, la National Gallery se la compra a Hay para su colección.






¿Es legal esta compra? ¿No se trata de expolio, robo de obra de arte en guerra? Sí, claro. Hay argumentaba que la había comprado. Lo más probable es que la haya sustraído gentilmente, como te decía, del conjunto de lo saqueado por José Bonaparte. “El que roba a un ladrón…”

La compra por parte de la National Gallery es legítima. ¿Se podría pedir la devolución? No lo sé. Habría que probar que Hay no la compró.

“El matrimonio Arnolfini” cuenta muchas historias. Ya ves, no sólo por la genialidad y originalidad de van Eyck, un artista del sg. XV, sino también por las historias que ha vivido como objeto de arte. Los cuadros tienen vida propia, una vez que salen del taller.

Fuentes: Bialostocki, J. Spätmittelalter und beginnende Neuzeit. Berlín, Propyläen V., 1990

Glez Pastor, D. El misterio Arnolfini, la joya robada

Nash, S. Northern Renaissance Art. Oxford, Oxf univ press, 2008

van Mander, K. Le vite degli illustri pittori fiamminghi, olandesi e tedeschi. Sant’ Oreste, Apeiron, 2000

Notas personales

 


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