navigation bar

jueves, 11 de junio de 2026

Capas profundas

 

Van Gogh, Calle en Auvers, 1890


¿Qué es la imprimación de un lienzo?

¿Alguna vez oíste hablar de la imprimación de los cuadros?  Salió el tema en un almuerzo con unos colegas y aquí vengo a contarte lo que les expliqué. (Y ya me dirás: “¿A ti te preguntan siempre sobre estas cosas?". Pues sí.)

La imprimación es la primera base que se le da a un soporte que se va a pintar, ya sea tela, madera, una pared… como preparación. Quizás, si haces cerámica o has pintado alguna vez una pared de tu casa o un mueble, habrás oído hablar de esto.

Klee, Fuego y muerte, 1940


Todos los soportes son materiales rugosos, con hendiduras, hoyitos… La idea de la imprimación es lograr una superficie uniforme que pueda recibir la pintura sin problemas y alisar y rellenar las posibles irregularidades. Incluso, si pintaras sobre una base absolutamente lisa, como, p.ej., una placa plástica, también tendrías que fondearla, pues la pintura no te agarraría.

Miguel Ángel, Santo Entierro, 1500

Si quieres aplicarle a tu cuadro algún material que le dé textura a tu creación, es el momento de hacerlo. Mira el de mi tetera aquí: está hecho con cemento y polvo de mármol, reproduciendo el lugar. (Fue un encargo; más bien, un desafío…)

del Rosso, La tetera, 2020
(colección privada)

No hay peor cosa que ponerse a pintar una superficie, cualquiera sea, sin imprimar. Me pasó una vez.

Me habían encargado un cuadro para una exposición que se hacía en un centro comercial a cuento de una reunión cumbre del Tratado Asia-Pacífico. Por supuesto, me dieron poco tiempo. No sabía muy bien qué pintar; finalmente, hice un boceto con los íconos de cada país, en un fondo rojo, lleno de ramas y de flores de cerezo. Sobre madera. Con el apuro me olvidé de imprimarlo y me puse a pintar toda la tabla con un rojo potente…. Creo que tuve que darle como 5 capas. Mal negocio. Todo por un error tonto. ¡Perdí un tiempo precioso! Lástima que no tengo fotos de esa obra como para mostrártela; se lo quedaron los organizadores.

Monet, La playa de St. Adresse, 1867

Moraleja: siempre imprimar antes de ponerse a pintar.

Corot, Le Parc des Lions, 1872

Por suerte, hoy en día los bastidores que encuentras en las librerías artísticas ya vienen preparados. De todas maneras, dependiendo de la tela y de tu técnica, a veces conviene darle una mano más de Gesso: es una base acrílica, blanca, que sirve tanto para óleo o para acrílico. Incluso he visto uno que convierte a cualquier superficie en un soporte absorbente, ideal para pintar con acuarela. Así que no te extrañe ver por ahí alguna tela pintada a la acuarela.

Gauguin, Las tahitianas, 1891

Claro, en blanco. ¿Y no podría ser en otro color? Por supuesto, al Gesso se le puede agregar acrílico de cualquier color. Si quieres darle una atmósfera especial a tu cuadro, como, p.ej., un atardecer muy naranja, una base en ese color te ayudará muchísimo.

del Rosso, Cielos del Manquehue V,
2004

¿Siempre fueron las imprimaciones en blanco? No, y aquí viene lo interesante. ¡No te imaginas los secretos que esconden los cuadros famosos en sus capas más profundas!

Leonardo, Adoración de los Magos,
1481

Al principio, cuando todavía se usaban las tablas como soporte, se cubrían con cola de conejo, barnices, caseína, todo venía bien. Más tarde, a la cola de conejo se le fue agregando yeso líquido (por eso, Gesso, en italiano). Finalmente, esta imprimación se afirmó cuando los pintores se volcaron a pintar sobre tela.

Tintoretto, Ascensión, 1578

En la Edad Media y el Renacimiento temprano lo más usual era la imprimación en ocre, rojo o tierras, especialmente si esas zonas del cuadro serían cubiertas con pan de oro. Recuerda que eran cuadros para ser vistos con luz de velas (lo vimos aquí) y pintados con la técnica de la veladura, es decir, finas capas de aceite con poco pigmento: el fondo de color se trasluce a través de esas capas.  

Tiziano, La Piedad, 1575


Sin embargo, con los venecianos, como Tiziano o Tintoretto, ya tenemos la imprimación en tonos tierra muy oscuros o rojizos, por encima de la capa de Gesso blanco. En cambio, se cuenta que Veronese aplicaba una base verde grisácea, y de ahí que sus cuadros tengan esa atmósfera tan particular, tan diferente a la de sus compatriotas.

Veronés, Las bodas de Caná, 1563

Durero llegaba a dar 5 ó 6 capas de imprimación en blanco o gris, hasta estar seguro.

Durero, Adoración de la Sma. Trinidad, 1511

Caravaggio, el fundador del tenebrismo barroco, ponía una capa de amarillo, ocre y tierra con yeso y la segunda, con negro de humo. O si no, directamente con fondo rojo.

Caravaggio, Coronación de espinas, 1603

Rubens solía dar una capa de Gesso blanco mezclado con carboncillo aplicado con una esponja; sobre esa base hacía el dibujo con ocres y blancos. Lo mismo hacían Rembrandt y van Dyck (discípulo de Rubens, claro).

Rubens, Boceto para Cupido con un delfín,
1637

Velázquez, por influencia italiana y flamenca, cubría sus telas con rojos, ocres o grises según el motivo.

Velázquez, Caballo blanco, 1634

Delacroix, el estudioso del color, trató de descubrir cómo lo hacía Velázquez. En su diario anota sus observaciones. A la imprimación la llama “la cama de la pintura”. Tal cual, ¿no? En su caso toma un poco de todas partes, pero, principalmente, se basa en el fondeado gris.

Delacroix, George Sand, 1838

Los impresionistas, Van Gogh, Gauguin, trabajaban sobre imprimación blanca. O sin imprimación, para aprovechar la textura de la tela (Monet, Morisot, Van Gogh). El no uso de la imprimación (o imprimación con látex o barniz transparentes) se da muy frecuentemente en el Expresionismo, en la Abstracción o en el Expresionismo Abstracto. Klee, p.ej., pintaba sobre arpilleras muy rugosas sin imprimación.

Morisot, La lavandería, 1875

Rojos, ocres, tierras, blanco, gris. ¿Por qué? Depende de qué tipo de atmósfera buscas en tu cuadro. ¿Cálida o fría? Por otro lado, a partir de las nuevas teorías de color, hoy en día preferimos el blanco, pues es una base neutra y los colores brillarán por sí mismos, sin contaminaciones de otros. Te da mayor control. Sabemos que los colores interactúan entre sí y que el blanco los hará resaltar, sin ninguna duda. Con el gris pasa otra cosa: ¿recuerdas cuando hablamos del contraste simultáneo (lo vimos por aquí)? Todo color que se aplique sobre un fondo gris se destacará aún más. (Nota al pasar: por eso usamos paletas blancas. Últimamente se han puesto de moda las paletas grises, por la misma razón, pero, no sé, a mí no me terminan de convencer.)

Mi paleta gris

Siempre se dice que una buena base ayuda a que el cuadro llegue a buen fin, aunque no determina, naturalmente, que sea una gran obra de arte. Pero, sin duda, esas capas profundas y secretas determinan la atmósfera del resultado final.

Mira las diferencias entre un Rembrandt, un Veronés o un Van Gogh… ¡Qué diferentes se sienten, no?

Rembrandt, Lapidación de San Esteban, 1625


Fuentes:  Doerner, M. Malmaterial und seine Verwendung im Bilde

Stuttgart, Enke V., 1989

 

No hay comentarios :

Publicar un comentario