navigation + slideshow

jueves, 25 de abril de 2019

Oír colores


Kandinsky, Impresión III (Concierto), 1911


Armonía, tonos, matices, escalas: son todas palabras técnicas que comparten tanto la música como la pintura. Estas analogías se usaban ya en la Antigüedad; la pintura estaba por debajo de la música. Ésta tiene un efecto directo sobre el alma, se desarrolla en el tiempo, la interpretación musical es distinta cada vez que sucede. La pintura, en cambio, no: se da todo junto, al mismo tiempo, no en una sucesión temporal, y se da en una única vez.

 Hasta tal punto que los artistas, que, cuando querían representar una alegoría de la armonía, acudían a instrumentos musicales. Mira este cuadro de Veronese: representa a Tiziano, a Tintoretto y a Bassano, cada uno con un instrumento musical diferente.

Veronese, Las bodas de Caná, 1562



La relación sonido-colores fascinó a unos cuantos musicólogos, filósofos, estudiosos de todo tipo… Piensa, p.ej., en el poema de las vocales de Rimbaud: para él, a cada una de ellas le corresponde un color según cómo suena (lo tienes aquí).

Mondrian, Victory Boogie-Woogie, 1944
Klee, Kandinsky, Matisse, Ingres, Delacroix, van Gogh estudiaron música e indagaron en la pintura estas relaciones. Así como Mondrian, con su serie de jazz y boogie-woogie. (Sobre Paul Klee como músico puedes ver este artículo.)













Los sonidos pueden ser fraccionados en proporciones aritméticas; los colores, no. ¿Cómo hacer para cuantificar los colores y ponerle límites? ¿Se le puede poner música a los colores? Los intentos fueron varios: Arcimboldo (lo vimos aquí) construyó un clavicordio de colores en la corte de Rodolfo II, a cuyas teclas le asignó un color. 

Castel, Clavicémbalo
ocular, 1770 (Imagen:
Wikipedia)
Fray Castel, en 1720, inventó el clavicémbalo ocular. Hizo varios prototipos y los mostró en varias cortes: era como un cilindro con ventanitas y velas y con papeles de colores que se accionaban con una tecla. 












Wilfred con su Clavilux (Imagen:
Wikipedia)
Y en 1920 fue inventado el clavilux, que es un aparato con 3 proyectores que emiten luz según el ritmo de una partitura. Es el abuelo de los efectos especiales que vemos en eventos, teatros y discotecas.







Existe gente con un don especial que oye colores sin tener que acudir a estos aparatos. Sí, lo que te estoy diciendo. Esto se llama “sinestesia”, que es la capacidad de mezclar los sentidos de la percepción, p.ej.: saborear un color, palpar un sonido, etc., aunque el más común es el de oír colores. Dicen que es una propiedad neurológica normal, que no tiene nada que ver con las alucinaciones o evocaciones y que afecta a 1 entre 2000 personas; de ellas, la mayoría son mujeres.


Klee, Fuga en rojo, 1921


Hubo artistas sinestésicos muy famosos: los compositores Scriabin, Messiaen y Schönberg, Bernstein, Liszt, Rimsky-Korsakov, el poeta Belyi, David Hockney, van Gogh y ¡Kandinsky! (Si quieres ver una lista más completa, pincha aquí: te llevarás más de una sorpresa.)  

Schönberg, Pensamiento, 1910
Bueno, de Kandinsky algunos dicen que no lo era, pero poco importa, pues nos ha dejado muchísimas reflexiones sobre el tema. Comenzó a investigar a partir de 1909, pero el 1ro de enero de 1911 fue decisivo: asistió junto con Gabrielle Münter, Marianne Werefkin, Franz Marc y Alex Jawlensky a un concierto que Schönberg dio en Munich. Marc le cuenta a Macke en una carta (¿te acuerdas de estos amigos? Pincha aquí) que casi ni se podía oír la música: el público no aguantaba las disonancias de esa composición tan moderna, arrastraban las sillas, se reían o carraspeaban… A Kandinsky le causó tanta impresión lo que escuchó que pocos días después le mandó una carta al compositor: encontró en su música lo que él estaba proponiendo en pintura. Schönberg quedó muy sorprendido: estaba acostumbrado al rechazo del público. Fue el inicio de una relación de la que nos quedan un montón de cartas. Enseguida, Kandinsky pintó su cuadro Impresión III (Concierto), que, como dice el título, intenta revelar con colores las sensaciones que le quedaron luego del evento. Schönberg también comenzó a pintar.


Kandinsky publicó sus ideas sobre estas cosas en su libro “De lo espiritual en el arte” (1911) (algo vimos por aquí) . En él nos dice cosas tales como que el blanco es el silencio, que el negro es como un eco obstinato; que al rojo y el verde le corresponde la movilidad-inmovilidad o que el amarillo es espiritual y el azul, corpóreo. 


Los 12 colores fundamentales de la Escuela Bauhaus, 1913
A cada color le corresponde una forma geométrica, p.ej., el triángulo es para el amarillo. Nos cuenta cómo suena cada color: el amarillo, como la trompeta; el rojo, como la tuba. El verde sería como un violín; el celeste, la flauta, mientras que el azul, como el cello, y el azul más oscuro como un contrabajo. El naranja suena como una campana de iglesia y el violeta, como el fagot o la gaita. ¿Te los imaginas?

Kandinsky, Improvisación soñadora, 1913
Los cuadros que pinta deben de ser entendidos como una sinfonía, el pintor es el director de la orquesta. Por eso es que los titula Impresiones, cuando quiere reflejar una emoción, algo espontáneo; Improvisaciones, cuando están inspirados en la naturaleza, y Composiciones, cuando la obra es más racional.












Klee, Antigua pintura sonora en negro, 1915
Pero no se quedó ahí: buscaba lo que solemos llamar “arte integral” o interdisciplinario (no hay nada nuevo bajo el sol): unir teatro, música, pintura. Entre 1909 y 1914 escribió varias piezas teatrales (las llamaríamos hoy “performances”), cuyo tema es el color: el Telón Violeta, El son verde, Blanco y Negro, y, la más significativa, El son amarillo (1912).












Es una ópera de 1 acto y 6 “cuadros” en la  que combina color, luces de colores, danza y música. La composición de la música es de von Hartmann. No tiene argumento ni diálogos. Todos los elementos están coordinados.


Kandinsky, Composición IX, sg.XX


Los personajes están vestidos cada uno con un color característico: un niño en blanco, un adulto en negro, 5 gigantes en amarillo como si fueran flores y otros personajes en rojo, que parecen ser pájaros.

Kandinsky nunca pudo ver su obra en el escenario: un poco porque el público no estaba preparado para este tipo de cosas y, otro poco, porque no existían los recursos técnicos, p.ej., para los cambios rápidos de los colores de las luces. Hubo un intento de ponerla en escena en 1914 en Munich, pero el proyecto se cortó ante la 1º Guerra Mundial. El estreno fue en 1972, en el Guggenheim de Nueva York, y en 1976 fue presentada en París.


Kandinsky, Composición VI, 1913


Así que, cuando veas un cuadro de Kandinsky, piensa en colores que se mueven y que cantan. 

Si darte una idea de cómo es el Son amarillo, puedes pinchar aquí. 

Kandinsky fue un precursor, sin duda.


Kandinsky, Composición IV, 1911


Fuentes: Kandinsky, De lo espiritual en el arte. Barcelona, Paidós, 2010
Dittmann,L. Schönberg und Kandinsky. En: Litwin, St.-Velten, K. Stil oder Gedanke? 
Zur Schönberg-Rezeption in America in Europa. Saarbrücken, 1995
notas personales  



No hay comentarios :

Publicar un comentario