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| Klimt, El beso, 1908 |
¡Vaya pregunta! Me la acaban de
hacer por mail.
Me lo paso hablando de colores,
es cierto. ¿El dorado es un color?
(También podríamos preguntarnos:
¿y el plateado?, ¿y el cobre? ¿y el bronce?)
Y ya que estoy, te lo explico a ti también.
Técnicamente el dorado no es un
color. Pertenece a los pigmentos metálicos. Puedes comprarlos en tubos, si
quieres. Incluso hay en formato de acuarela. No contienen verdadero oro, plata
o cobre: son partículas de aluminio + un pigmento.
Un pigmento metálico es, en pocas
palabras, un color con brillo. Es decir, que, además de tener un color propio,
se le agrega el factor de reflejar la luz. Es color en el sentido de que lo
percibimos de la misma manera que el resto de los objetos, como propiedad
característica de un objeto, pero su parte reflectante no lo es.
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| del Rosso, El librero, 2005 colección privada, España |
De hecho, cuando uno quiere simular superficies metálicas en pintura usando colores sólidos, lo más importante es reproducir cómo éstas reflejan la luz y los colores del entorno. Si tenemos que pintar oro, cobre o bronce, además hay que agregarle su tono característico a cada uno. En el caso de latón o plata, jugamos sólo con grises, blancos y negros, salvo que esté reflejando algún objeto de otro color.
Este cuadrito que te muestro aquí debajo es un ejercicio que hicimos en un taller. Fíjate la mancha roja del pimiento sobre la tetera...
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| del Rosso, Metales y pimientos, 2011 óleo sobre papel |
(Te propongo un juego: busca algún objeto metálico que tengas en tu casa y acércale una fruta, un paño, algo que tenga mucho color. Seguro que nunca le prestaste atención a este cruce de luces y de colores, ¿no?)
Por lo demás, no sólo se puede
trabajar con pintura metálica o simulando el brillo, sino que también se puede
utilizar el metal directamente, como son el pan de oro y el pan de plata (lo vimos por aquí). A mí me encanta usar estos materiales, ¡son realmente adictivos!!!
Empiezas y no paras. Es un brillo genuino: ninguna pintura de tubo te lo
proporcionará.
Supongo que por eso nos fascinan
los cuadros de Klimt.

Klimt, Retrato de Adéle Bloch-Bauer, 1907
Y a él le impactaron los mosaicos
bizantinos: fueron su fuente de inspiración.
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| Duomo di Monreale, Sicilia, 1140, mosaico |
Sin embargo, además de todas estas cuestiones técnicas, aunque el dorado y el plateado no son colores del espectro de la luz, lo son por su simbología con todo derecho.
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| Máscara de Tutankamón, sg XIC a.C. |
En todas las culturas el oro
siempre ha sido reservado a los reyes y a los dioses. No sólo por su brillo y
precio, sino también por su durabilidad: se lo asocia con la eternidad, o sea,
la divinidad. No por nada los iconos tienen fondo de pan de oro (lo vimos por aquí) o aparece constantemente en la pintura religiosa medieval.
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| Cimabue, Madonna en el trono con ángeles, 1270 |
(¡Los aniversarios de bodas de oro!)
El brillo del oro real se percibe
como una luz atemporal, no de este mundo. Quién sabe cómo se sentiría ver esas
pinturas a la luz titilante de las velas.
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| Mosaicos de la Basílica de San Marco, Venecia |
Obviamente, cómo no, está asociado al lujo y a la riqueza. ¿Cuántos retratos de reyes habremos visto vistiendo bordados de oro? Pero también es cierto que si se abusa de este material se puede caer en la ostentación, en la vanidad, en la vulgaridad. Como siempre, la mesura es la regla.
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| van Eyck, Virgen con el canónigo Van der Paele, 1434 |
El oro es símbolo del triunfo: el
Balón de Oro, los premios Oscar, las medallas olímpicas…
¿Y el plateado? Va para los 2dos
premios: es el segundón. La plata es femenina, asociada con la luna. Durante
mucho tiempo en los banquetes y cenas formales se usaba vajilla y cubiertos de
este material. Se lo vincula también con la tecnología y los avances en la
conquista del espacio.
| Icono Vladimir, sg. IX-XI |
El dorado es energía; la plata,
pasividad. El dorado es calor, energía; el plateado es frío invernal.
O sea, el dorado y el plateado,
¿son colores a medias?
Fuentes: Heller, E. Wie Farben auf
Gefühl und Verstand wirken.
München, Droemer V., 2000
St. Clair, K. The secret life of color. New York,
Penguin, 2016









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