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jueves, 9 de julio de 2026

Nos gusta la armonía (¿seguro?)


Hodler, Lago Thuner con reflejo simétrico, 1904


 De vacaciones

Composición en Pintura

1     Nos gusta la armonía. (¿Seguro?)

Ha llegado la época de las vacaciones. Quizás te toque la piscina y el aire acondicionado o quizás estés con bufanda y guantes.

Para mí es muy difícil en este momento del año encontrar qué tipo de artículos puedo ofrecerte. Desde hace un tiempo opté por presentarte un bloque temático, de tal manera que tengas un tema explicado de manera más organizada, aunque quizás no sea para leerlo tumbado en la playa. O tomando un té caliente al lado de la estufa.

Turner, Tormenta de nieve en el mar, 1842

(¿La pasión por el arte se toma vacaciones?)

Y como en algún momento te lo sugerí, este año en “De vacaciones” elegí hablarte sobre qué es la Composición en Pintura. Es un tema largo y que hay que conversarlo despacio, por eso me pareció que es una buena oportunidad para “atacarlo”.

Si me lees desde hace tiempo, no te parecerá nada nuevo, pues cuando analizamos alguna obra en particular usamos esta metodología.

Zurbarán, Limones, naranjas y rosas, 1633

Esto que te voy a contar en estas semanas se lo explico a mis alumnos de la Universidad. Es una manera de entender la Pintura desde el punto de vista de su creador, el artista. ¿Por qué puso los objetos, las figuras, en ese lugar y no otro? ¿Cuál fue su intención?

¿A qué llamamos “Composición” en Pintura?

La Composición se ocupa de cómo distribuimos las figuras en el plano. La Pintura tiene sólo dos dimensiones y está condicionada por esto. En principio, en un plano rectangular, que es el formato tradicional. Nos vamos a centrar en los rectángulos. En el penúltimo artículo de la serie te voy a contar qué pasa con los otros tipos de formatos: cuadrado, rombo, círculo y óvalo. (En el último, por si te picó la curiosidad, hablaremos de qué pasa con la composición en la pintura abstracta.)

Manet, Flores en un vaso de cristal,
1882

¿Y no se pueden poner las figuritas como a uno se le dé la gana? Por supuesto, pero si quieres tener un cuadro bien construido, que llame la atención del espectador y que esa construcción apoye al mensaje, ahí sí que lo tienes que pensar un poco más.

Vamos al grano.

Friedrich, Árbol solitario, 1822


Primero de todo.

El equiibrio versus la tensión.

Nuestro ojo occidental (y te lo recalco, porque la composición oriental es otro cuento -lo vimos por aquí) busca la armonía, el equilibrio. Es parte de nuestra cultura, de nuestra manera de percibir, trasmitido por siglos desde la Antigua Grecia. Si algo no es simétrico, lo percibimos enseguida porque no lo esperamos: es como que vemos que algo no termina de cuadrar. Por eso mismo, una composición no equilibrada produce curiosidad, extrañeza, interés. Depende de lo que quieras expresar: si buscas serenidad, tranquilidad, busca la simetría; si buscas captar la atención del espectador, desordena un poco todo.

Hablamos de equilibrio en Pintura cuando los objetos están ubicados en el centro del plano: hablamos de “posición central”. P.ej. en este cuadro, la señorita está justo en el eje vertical central del rectángulo. Es algo típico de los retratos, pues el personaje en cuestión es el protagonista y se entiende que la vista del espectador no debe ser desviada a otras zonas del plano.

Gonzalés, Joven en azul, 1872

Otro caso sería cuando tenemos objetos colocados simétricamente.

Cézanne, Los jugadores de cartas, 4ta versión,
1894

Son ejemplos de composiciones estables, estáticas, serenas, tranquilas, sin sorpresas.

Klee, El mensajero del otoño, 1922

Pero, si ubicamos a los objetos un poquito descentrados, el ojo se inquieta, porque no están donde suponemos que deberían estar. Si los ponemos en los ángulos superiores del rectángulo, entendemos que se quieren escapar. Esto lo podemos encontrar cuando el artista nos quiere mostrar un pájaro volando, como en los cuadros de Miró (lo vimos por aquí). Los ángulos superiores son vías de escape. A la zona superior la entendemos instintivamente como el cielo; la inferior, como la tierra.

Miró, Pájaro en un paisaje, 1969

Entonces, si colocamos un objeto en los ángulos inferiores, se entiende que está aferrado al suelo. 

Malevich, Composición suprematista,
1915

Estos son ejemplos de tensión, es decir, objetos/figuras que no están colocadas en el centro del plano ni tienen relación de simetría entre sí.

¿Y si hay más de 2 objetos?

Aquí entra el concepto de “agrupamiento”. Si juntamos varios objetos, como pasa con estas cebollas de Renoir, nuestro ojo considera a todos ellos como un grupo, una unidad. Si le agregamos otro pero más separado (un individualista), se produce una tensión, un juego de fuerzas, entre la cebolla que quiere estar sola y las que lo pasan regio juntitas.

Renoir, Cebollas, 1881

Así es como jugamos con los conceptos de armonía, equilibrio y tensión.

Pero no sólo de esta manera.

Leonardo, La Última Cena, 1495


También tenemos un recurso llamado la “Sección Áurea”, muy utilizada en el Renacimiento (y hasta el día de hoy, aunque no nos demos cuenta), basada en la proporción del número de oro 1.68… Y no te quiero aburrir más con esto, pues te lo conté hace años por aquí.

La próxima semana te muestro otros recursos de la Composición.





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