Manet, La Barra del Folies-Bergère
Éste es uno de los cuadros de
Manet que más me gustan. ¿A ti?
Incluso lo copié cuando estudiaba.
Muy, pero muy complicado: retrato, espejos, flores, un bodegón… Mi copia estuvo
colgada durante mucho tiempo en un rincón oscuro de mi casa y nadie le prestaba
atención. Y yo lo miraba al pasar, siempre pensando en que, bueno, no era una
buena copia, pero que quizás merecía un lugar mejor.
![]() |
| Manet, Rosas y lilas en un jarrón, 1882 |
Hace tiempo que te lo quería
traer. Es la última gran obra de Manet, que ya estaba muy enfermo. No es la
última: al final de su vida, sólo pintaba ramos de flores, que Marie
Bracquemond le llevaba para que se entretuviera y pudiera seguir trabajando.
Y dudaba mucho en presentártelo.
No por la dificultad o por la planificación, sino porque se ha escrito tanto y
tan bien, que difícilmente pueda yo aportar algo nuevo. (Te dejo debajo la cita
del artículo de McCouat, por si quieres profundizar más y ver los gráficos
explicativos; está disponible en internet.)
Lo voy a intentar.
De Manet hemos hablado muchísimo.
Fue el líder intelectual del Impresionismo, aunque nunca fue impresionista. Su
rol en la Historia de la Pintura fue abrir paso a sus colegas y hacer explotar
desde dentro al Salón Oficial y a la pintura tradicional. Un total antisistema,
eso sí, con galera y bastón. Su talento radicaba en usar las técnicas de
siempre y basarse en la tradición, mezclar todo eso con una visión más
contemporánea y reinventarlo todo.
![]() |
| Fantin-Latour, Manet, 1867 |
En el caso de la “Barra del
Folies-Bergère”, la invención, la composición, el mensaje, están al nivel de
sus otros grandes cuadros. Es un Manet maduro, que reúne en este cuadro todos
esos recursos que había usado antes.
Pues empecemos.
Manet retrata a una camarera del
teatro-cabaret Folies-Bergère, detrás de la barra, atendiendo a un caballero.
Sobre el mesón, botellas, naranjas, flores. Detrás de ella un espejo que
refleja lo que ella ve desde su puesto de trabajo. Pero a su vez en ese espejo
se refleja el reflejo de otros que están enfrentados, abriéndonos todo el
espacio que está delante del cuadro y dándonos pistas de lo que está sucediendo
en el teatro.
![]() |
| Manet, Boceto para "La barra del Folies-Bergère", 1882 |
La camarera se llamaba Suzon. Manet la hizo posar en su taller. Él conocía de memoria el teatro, no necesitaba estar allí y en su estado de salud no podía pretender siquiera ir a pintar al lugar. Había hecho varios bocetos, con amigos y actrices posando en distintas actitudes; uno de ellos, en el bar. No fue un cuadro improvisado. Lo pensó una y otra vez.
![]() |
| Manet, Rincón de un café, 1878 |
Tampoco era la primera vez que pintaba la vida de la bohemia parisina y sus cafés.
![]() |
| Manet, En el café, 1878 |
La composición es bien
tradicional y clásica: una figura central, casi como un tótem, insertada en un
triángulo virtual. Sus manos se apoyan en el mesón. Su rostro nos llama la
atención: ¿está triste, contrariada? ¿O es que está cansada por el largo día de
trabajo?
Sin embargo, la composición no se
queda en el triángulo. Tenemos varios planos: espectáculo (reflejado en el
espejo, físicamente delante de la escena), barra, espejo. Y los marca en
franjas horizontales: bodegón, marco del espejo, baranda del patio de butacas
(en el espejo).
Vemos también esa lámpara de
cristales espectacular y los apliques de luz; el bar había sido uno de los
primeros en tener luz eléctrica.
![]() |
| Interior del Folies-Bergère (imagen: McCouat) |
En el ángulo superior izquierdo del cuadro hay unas piernecitas colgando: la acróbata.
La acróbata y la lámpara colgante
marcan vectores hacia abajo.
![]() |
| Interior del Folies-Bergère (Imagen: McCouat) |
En la barra, enfatizando la
simetría, tenemos dos grupos de botellas. Podemos reconocer la champaña, la
cerveza inglesa (que todavía existe), el licor de menta… Un bodegón perfecto. Y
un frutero con naranjas y un florero con rosas. Es un ambiente de lujo.
Y mira, las botellas del lado
izquierdo se reflejan en el espejo. Parecen ser otras botellas, como si
estuvieran detrás de Suzon, pero no. Se entrevé el marco dorado del espejo. Y,
cómo no, de nuevo aparece el brazalete de oro de Mme. Manet (lo vimos por aquí), que el artista utiliza siempre para referirse a la prostitución.
Con el espejo comienzan los
problemas. Uf, los espejos en Pintura siempre han dado que hablar.
Si te fijas, las botellas
reflejadas del grupo de la izquierda no corresponden exactamente a cómo
deberían verse según la perspectiva. Las botellas reales están cerca del borde
interno de la barra; en el reflejo, aparecen contra la pared. El artista, que
modifica la realidad.
Sigamos con lo que aparece en el
espejo: el público viendo un espectáculo. La mujer de los guantes amarillos era
una actriz conocida de Manet; más atrás, otro amigo. Vemos a los señores con
sus sombreros de copa. A medida que nos vamos con la mirada hacia el fondo, las
figuras se van difuminando. Lo mismo en el lado derecho del espejo.
En el cuadro están pasando muchas, pero muchas cosas.
![]() |
| (Imagen: McCouat) |
Sin embargo, el gran dilema es el
caballero de la derecha, reflejado en el espejo. Somos nosotros, los
espectadores, que nos acercamos (¿indecentemente?) a la camarera. Ella nos
interpela a nosotros y al caballero. Tiene la mirada triste y vacía. ¿Y por qué
dilema? Porque, de nuevo, Manet hace lo que se le da la gana con la
perspectiva.
Si este señor está frente a la
chica, se vería en el espejo exactamente frente a ella y apenas se vería su rostro.
Según los análisis con Rx, Manet fue modificando la posición del reflejo de la
espalda de ella y del hombre, de tal manera que se viera armónico y
equilibrado, que se entendiera lo que está pasando. Aunque tuviera que
modificar las leyes de la Física.
Y aquí tenemos dos aproximaciones
diferentes: 1) que el espejo no esté colocado de manera frontal, paralelo a la
barra o que es un espejo curvo; 2) que Manet está pintando desde su sillón de
enfermo, ubicado no de frente al motivo sino frente al costado derecho.
![]() |
| (Imagen: McCouat) Chêret, Cartel, 1875 |
En el bar real, el espejo estaba ubicado detrás de la chica, de manera paralela al mesón. Que esté pintando desde un ángulo, es probable y explicaría estas distorsiones de la realidad, aunque, de todas maneras, Suzon está pintada desde el frente.
![]() |
| Forain, La Barra del Folies-Bergère, 1878, acuarela |
Con lo cual tenemos a una protagonista vista de frente, pero el reflejo de su espalda está distorsionado, junto con la figura del personaje al que ella mira. Tenemos dos perspectivas diferentes en una misma escena.
Y eso es lo que hace grande a
este cuadro. Cómo Manet modificó la realidad para mostrarnos todo lo que está
pasando en el lugar, como si tuviésemos dos fotos en una: un retrato y una
panorámica de un interior. Cómo la modificó para mostrarnos la relación entre
los dos personajes.
También están las referencias a
otras obras de la Pintura universal: el encaje del vestido de Suzon es un guiño
a la pintura barroca holandesa; los espejos, a su tan querido Velázquez; la
acróbata, ¿a su amigo Degas? La figura insertada en un triángulo, a las
composiciones del Renacimiento.
Un cuadro en el que el bullicio y
la alegría del local contrasta con la soledad y tristeza de la chica. Manet, en
sus últimos días, celebra la vida, la diversión de París, pero, a la vez, nos
hace pensar en cuánta soledad puede haber en medio de esa fiesta; en cómo la
vida moderna puede mostrarnos una visión distorsionada de la realidad.
Harris,
Nathaniel. Manet. Bogotá, Parragón, 1998
Locke,
N. Manet and the family romance. Princeton, Princeton Univ. Press, 2001
Puedes ver el vaciado de este cuadro por David Bokeh aquí











Excelente análisis del cuadro Cristina! Nos transportas hasta él. ¿Dónde está expuesto?
ResponderEliminarGracias, Tomás! Está expuesto en la Courtauld Gallery de Londres.
ResponderEliminar