navigation bar

jueves, 8 de octubre de 2026

Estuve en la RABASF




Real Academia de San Fernando, Madrid (foto propia)


¿En dónde???

En la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Conversando en un chat, quise abreviar para no poner todo el nombre… y nadie sabía adónde había ido. Salvo una persona, la excepción a la regla, que antes de preguntar lo buscó.

No por darme corte, te aclaro. Fue pura pereza.

Murillo, El éxtasis de San Francisco
de Asís, 1646

Pero también me dejó pensando: lo que para mí era obvio, para otros, no tanto. Y parece ser que no todo el mundo conoce a la Academia de San Fernando.

Estuve en Madrid hace unos días. Me invitaron en The River a un encuentro de artistas. (¡Gracias, Ana!) Aproveché para recorrer museos y a ver a amigos, con los que también vimos mucho arte. Ya te iré contando la experiencia, de a poquito y en varias tandas.

Goya, El entierro de la sardina,
1814
Bueno, la RABASF (perdona que abrevie de nuevo, es demasiado largo…) era una asignatura pendiente para mí. Cada vez que iba a Madrid me lo apuntaba como algo por hacer, pero nunca encajaba con el horario. Cierran muy temprano; lunes, cerrado… Es que sus salas de exposiciones no son su objetivo principal, como el de un museo: es una Academia de las Artes. Fue fundada en 1752, imagínate. En un principio, los artistas se formaban allí; ya no: ahora la Academia de Bellas Artes pertenece a la Univ. Complutense. Tuvo alumnos muy prestigiosos, desde Goya, Dalí, Picasso (éstos dos, muy poco rato, porque, ya sabes, eran unos prodigios que no necesitaban clases…), Botero, de Haes, Chicharro… Hoy sólo es lugar de investigación y sede de los académicos, los miembros de la institución.

Rubens, San Agustín entre Cristo y la 
Virgen, 1615

La colección es francamente interesante. Son dos plantas de arte desde el sg. XVI al XX. Su fuerte: Goya, que ya te contaré, pero realmente no echas nada de menos.

Al entrar te enfrentas con una escalera monumental, de mármol. El guardia de la puerta no tenía mucha idea, parece, porque me mandó subir por ahí… y había ascensor por otro lado.

(foto propia)

La visita comienza en las salas de la Calcografía. ¿Qué es esto? En resumen, se trata de la técnica de grabados sobre metal. En estas salas se exhiben las planchas de cobre, junto con la impresión de cada una, de Goya. Puedes ver las de la serie “Los Caprichos”, “Los desastres de la guerra”, “Tauromaquia” y “Disparates”. No están expuestas todas: he contado aprox. 96. Mira que a mí no me llama la atención ni Goya ni sus grabados, pero te tengo que confesar que estuve largo rato estudiando las planchas, cómo buscaba cada efecto al grabar, pensando en el resultado final.

Plancha de cobre, Goya, Los desastres
de la guerra, Si resucitará?, 1815
(foto propia)

Tocó ir a la próxima planta, esta vez en ascensor. Allí te encuentras con una colección que puede competir perfectamente con el Prado. Tienes a Murillo y a Zurbarán. Hay también varios Rubens.

Zurbarán, Bodegón de limones, 1640

La joya: un Arcimboldo, que es el único que existe en España. Super interesante. Nunca había visto uno de este artista tan de cerca.

Arcimboldo, La primavera, 1563

(Que conste: no hay prácticamente gente ni al entrar ni en las salas. No hay colas. Te puedes tomar todo tu tiempo para recorrerla. Hay asientos, que se agradecen mucho en estos tiempos de “flujo de multitudes”.)

El Greco, San Jerónimo, 1605

¿Sigo? El Greco, Brueghel el V., Ribera.

Brueghel el V., Florero,
1625 (foto propia)


De repente, te encuentras con estos relieves en cera (son 3). Impresionante. Un tallado en cera, super meticuloso, encerrados en urnas de cristal, obviamente, para su conservación.

Cetto, Vista de Nápoles, 1740, relieve en cera
sobre cristal (foto propia)


Sigo: Fragonard, Mengs y, por supuesto, Goya. Como te dije, no me atrae, pero qué genio. Ver cómo trabaja la pincelada, la luz… El pequeño autorretrato: qué bonito. Hay que sacarse el sombrero ante él.

Goya, Autorretrato ante el caballete, 
1785 (foto propia)


Para mí fue una mañana de aprendizaje: estuve observando cómo pintaban el brillo de las armaduras (¿y cuándo te va a tocar pintar armaduras, eh?), encajes, botones dorados, sangre seca… ¡lo que se te ocurra! ¡Cuánto se aprende de los grandes maestros!

Palazuelo, Lunariae VII, 1972,
aguatinta (foto propia)

Segunda planta: nos metemos en épocas más modernas. Estoy pensando en profundizar el tema de las texturas en mis nuevos cuadros y en estas salas encontré más de un motivo de inspiración. Ver de cerca los Canogar no era algo que podía dejar pasar. Tampoco los Feito, Tapiés o los Palazuelo.

Canogar, Tafiques, 1935 (foto propia)


El que más me impactó fue éste de Rusiñol. ¡Qué manejo del color! ¿Quién pudiera pintar así! Me quedé largo rato observándolo. Una de las vigilantes me retó porque no seguía el recorrido que proponen ellos (¿Uno no puede ir como se le da la gana???) y tuve que dar otra vuelta, que desembocó de nuevo en el Rusiñol. Me quedé otro rato frente a él, aprovechando que hay un asiento justo ahí.

Rusiñol, Jardín de montaña, 1904 (foto propia)


Hay varios Sorolla, también. Y cómo no: Zuloaga o Romero de Torres.

Sorolla, Baño en la playa, 1908 (foto propia)


La sorpresa: Chicharro. Lo conocía de antes, pero nunca había visto alguno de sus cuadros en directo. Dicen que fue un gran profesor y no me extraña. Un cuadro me llamó mucho la atención: “Las tentaciones de Buda”. Lástima que en las fotos no se vea bien el efecto: trabaja con un verde muy ácido, (¿esmeralda con mucho blanco?), en un fondo de rojos y otros tonos oscuros. En el contraste, el verde parece ser fluorescente. Te atrapa. Junto a mí había una visitante china, muy probablemente una profesora o historiadora del arte, que se quedó largo rato inspeccionándolo. Y sacando muchas fotos (están permitidas, por suerte).

Chicharro, Las tentaciones de Buda, 1921
(imagen: RABASF)

Otros: Zöbel, Juan Gris, Rueda o Lucio Muñoz, con unas tablas de madera incorporadas en el cuadro: espectacular.

Muñoz, Homenaje a Ma.Manuela Caro,
1988, técnica mixta (Imagen: RABASF)

Estuve 2 horas y media allí, descansando de tanto en tanto y tomándome mi tiempo para contemplar los cuadros que me interesaban (y aire acondicionado, que afuera hacía un calor…).

Ribera, San Jerónimo penitente,
1650 (imagen: RABASF)

Pasé a mirar la tienda: tienen muy buenas cosas, bien variadas, si quieres hacer un regalito. También buenos libros, aunque no me animé por el peso para la maleta.

Conclusiones: si no quieres hacer cola, si quieres ver los cuadros tranquilamente y quieres tener un panorama general de la Pintura desde el siglo XVI al XX sin agobiarte, es para ti. Y obviamente, si eres fan de Goya, no puedes dejar de visitar a la RABASF. O sea, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.


Zuloaga, Julieta con mantilla negra,
1927 (foto propia)


No hay comentarios :

Publicar un comentario