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jueves, 17 de septiembre de 2026

Monet y Theodore Robinson



Si te pregunto quién pintó este cuadro, ¿qué dirías?

Te dejo unos minutos para que lo pienses.

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¿Monet?

No, fue pintado por Theodore Robinson. (Paisaje de invierno, 1889)

No sé si te acuerdas. Hace un tiempo te conté la historia de los otros impresionistas, aquéllos que, atraídos por lo que se estaba haciendo en Francia, viajaron hasta allí para aprender nuevas técnicas. Y te había contado también cómo los artistas de Estados Unidos fueron congregándose alrededor de Monet, en Giverny. (Lo puedes releer aquí.)

Robinson, El valle del Sena desde Giverny, s.f.


¿Cómo sería la relación de estos artistas para con Monet? ¿Cómo lo veían? ¿Les prestaba atención?

Hace tiempo que estoy persiguiendo el diario de Theodore Robinson. Es la pieza del puzzle que me falta. Las cartas de Monet están publicadas y ya te he ido trayendo varias de ellas. Pero para saber cómo era exactamente habría que conocer también los testimonios de los que trataron directamente con él, verlo a través de los ojos de los que lo acompañaban. Y uno de ellos era Robinson.

Robinson, El puente de Giverny, s.f.

Y no pude conseguir todavía ese diario. No está publicado, sólo en fragmentos, citado en otros libros, y para poder leerlo entero habría que sentarse en la biblioteca de la Frick Collection, si es que te lo permiten. Tampoco hay mucha información disponible; todos repiten lo mismo.

Es increíble, con todo lo que sabemos del Impresionismo, que todavía quede trabajo por hacer.

Así que me rendí. Hay que conformarse con lo que hay.

Robinson, El valle del Sena, s.f.


Robinson había estudiado Arte en Chicago y en Nueva York. Llegó a Francia en 1875 por primera vez y, durante 4 años, estudió con grandes profesores de París y aprovechó su estadía para recorrer Europa. En 1885 regresó, pero esta vez se dedicó a pintar en Barbizon. Un colega le presentó a Monet: ése fue el primer contacto con el maestro y con Giverny. Se quedó 2 años. Mientras tanto, los pintores americanos se congregaban allí alrededor del maestro Monet.

Robinson, La debacle, 1892


Volvió a Francia en 1887, otra vez, por dos años. De nuevo, en 1889, en 1890 y en 1892.

Todos viajes en barco. Ya sabes lo que significaba eso en ese momento…

Robinson, Vista de Vernon, 1888


En todas esas estadías alquilaba casas donde alojar, cerca de Monet, o, como el resto de los americanos, en el Hotel Baudy, donde aparece registrado en el libro de huéspedes (lo vimos por aquí).

Robinson, El bar del hotel Baudy, 1888


¿Qué relación tenía con Monet? Monet no daba clases, no permitía interrupciones en su trabajo ni que lo molestaran, pero a su alrededor se formó una comunidad de artistas que lo veían pintar (y aprendían al verlo trabajar) y lo admiraban. Robinson también. Se nota en sus cartas el profundo respeto que le tiene. Incluso escribió un artículo sobre el gran artista para la Century Magazine de Boston en 1892, y, por supuesto, le envió una copia al homenajeado. En el artículo se reprodujo este retrato que Robinson hizo de Monet al carboncillo, a partir de una foto.

Robinson, Monet, 1890
carboncillo

En todos esos viajes Monet lo recibía, lo invitaba a comer (un almuerzo con cangrejos de río… ¿qué te parece?), a pasear por el jardín y charlar sobre arte. De paso, Robinson contemplaba las últimas obras del maestro y aprendía sólo con observarlas, además de apreciar la colección de cuadros de Renoir, Morisot, Pissarro y otros, que poseía. En una oportunidad, Monet le pidió su opinión acerca de su serie sobre la catedral de Rouen. No se sentía muy seguro del resultado y confiaba en el criterio de Robinson. También Monet visitaba el taller de Robinson en Giverny y opinaba sobre sus cuadros; su Vista de Vernon recibió muchos elogios de su parte.

Robinson, La marcha nupcial, 1892


La relación con Monet era muy cercana. Estuvo presente cuando se casó con Alice, 4 días antes del matrimonio de su hijastra Suzanne con Thedore Earl Butler, otro de los artistas de la colonia americana en Giverny. De hecho, pintó el cortejo nupcial (ya te lo mostré otras veces), cuando los recién casados están saliendo del ayuntamiento, después de la ceremonia. Dicen que fue inolvidable y que asistió todo el pueblo; lo celebraron con un desayuno en el taller, que continuó hasta tarde. Monet llevó a la novia al altar; su padre, Ernst Hoschédé, ya había fallecido. Monet no había aprobado el matrimonio de Suzanne con Butler; Alice le pidió a Robinson que por favor mediara ante su marido y que lo convenciera de que Butler era un buen partido.

La familia Monet-Hoschédé, 1880

Incluso, la foto de la extensa familia Monet-Hoschédé fue tomada por Robinson, que trabajaba mucho con la cámara como herramienta auxiliar para la composición de sus cuadros.

Robinson, 5th Avenue y Madison Square,
1894

Los últimos años, estando ya en Estados Unidos, la amistad continuó de manera epistolar. Robinson fue uno de los que difundieron el Impresionismo en su país.

Robinson, Union Square, New York, 1895

Un impresionista pinta paisajes al aire libre, frente a la Naturaleza, y Robinson pintaba los paisajes de su tierra con la nueva técnica aprendida en Francia. En una de sus cartas, conociendo el interés de Monet por la cocina (lo vimos por aquí), le cuenta cómo se fabrica el jarabe de arce.

Robinson, Beacon Street Boston, 1894


Robinson sufría de asma crónico y Monet se preocupaba por su estado de salud. ¿Despertó en Monet un sentimiento de protección? Robinson se sentía muy complacido por la atención que el artista le prodigaba. Esto no le impidió subirse a un barco 6 veces para seguir pintando junto a Monet, aunque a duras penas: pintar al aire libre implica un gran esfuerzo. De hecho, murió por un ataque de asma a los 44 años.

Robinson, La vieja iglesia de Giverny, 1892


Robinson aprendió muchísimo de Monet. Sus cuadros tienen mucho de su maestro, hasta en la elección de los temas. Hizo suyas las investigaciones de Monet. Sin embargo, no se quedó con la copia o el ejercicio, pues aplicó lo aprendido en la representación de los paisajes americanos.

Lo increíble de esta relación (no sé qué te parece a ti) es ese respeto mutuo y la admiración del joven pintor ante el maestro. Qué envidia. ¿Te imaginas? Un privilegio como pocos.

 

Fuente: Johnston, J. In Monet’s Light: Thedore Robinson at Giverny. London, Philip Wilson Pub., Baltimore Museum of Art, 2004


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