navigation bar

jueves, 16 de abril de 2026

Los artistas estamos todos locos

 

Manet, Monet pintando en su taller flotante, 1874


Esta semana celebramos el Día del Arte, a cuento del cumpleaños de Leonardo.

Nadie duda de que fue un gran artista, de los más grandes.

La verdad, te digo que le estuve dando vueltas y vueltas y no encontraba el tema apropiado para estas fechas. De Leonardo ya hablamos tanto que ya es como suficiente.

Leonardo, Autorretrato (supuesto),
1512

Revisando bibliografía, buscando respuestas, me quedé con una frase de Turner, otro gran artista:

“El arte es una profesión singular.”

Turner, Autorretrato, 1799


Si un chico les dice a sus padres que quiere estudiar Arte, seguro que alguno le dirá: “¿Eso se estudia?”. Y cuando ven que la cosa va en serio: “Te vas a morir de hambre”. (De esto hablamos por aquí.) Por supuesto, en los tiempos que corren, tendríamos que sentarnos largo rato a conversar y quizás le aconsejaríamos al futuro estudiante que primero se gradúe en otra cosa.

Cézanne, Autorretrato con paleta, 1890


Pero, vamos, la Historia del Arte está llena de hijos que quisieron ser artistas y ante lo cual los padres se opusieron tajantemente, p.ej., Cézanne, que fue obligado por su padre banquero a que se meta en Derecho, hasta que, por supuesto, ganó la batalla Cézanne hijo.

¿Qué hubiese pasado si Cézanne no hubiese sido constante en su vocación? Zola se la apuntalaba. El padre de Zola había muerto, su madre había tenido que salir a trabajar y él, ídem. Veía que su amigo tenía todo resuelto en cuanto a las platas (bueno, eso hasta que se descubrió que andaba con Hortense- lo vimos por aquí), pero no se decidía a dar el gran salto, mientras él no podía permitirse bajar los brazos. Zola es culpable, en cierta medida, de que Cézanne haya perseverado. Y sin Cézanne, no hubiese habido un Picasso, p.ej.

Picasso, Naturaleza muerta con vela, paleta y 
cabeza de toro, 1938 

Monet, lo mismo. Ni siquiera terminó el colegio, con la consiguiente bronca de su padre, que pretendía que su hijo continuara con el negocio familiar. Pero Monet no dudaba. Sólo una vez en su vida flaqueó: lleno de deudas y con una familia por mantener, desesperado por la situación, se tiró a las aguas del Sena. Ah, pero sabía nadar muy bien y, de puro instinto, salió solo. Enseguida se arrepintió de lo que había hecho. Se dijo a sí mismo: “¡Qué estúpido fui!” (contado por él mismo más tarde).

Renoir, Monet pintando en su jardín de Argenteuil,
1875

Hoy en día, ¿qué le dices a un joven que quiere ser artista? Siga su vocación. Piense en qué sería de su vida sin esa opción. ¿Sería Ud. muy infeliz si no es artista? ¿Se vería haciendo otra cosa, es una más entre tantas? Fíjese muy bien dónde va a estudiar, qué se enseña y cómo se enseña. ¿Le interesa una formación académica tradicional? ¿O prefiere la promoción de la creatividad en la que su talento se desarrolle solo? ¿O una institución que sólo sigue una única línea de expresión?

Las generalizaciones son siempre injustas; sin embargo, por mi experiencia y por lo que veo a mi alrededor, la mayoría de los estudiantes de arte terminan la carrera frustrados, sintiendo que han perdido muchos años valiosos en algo que no tiene una salida laboral concreta o inmediata. Obviamente, como te decía por aquí, también depende de tus expectativas y de tu flexibilidad de adaptación. Hay personas que prefieren dedicarse al arte y trabajar en una pizzería y no se hacen ningún problema. Otros considerarían un deshonor pasar por esa situación.

Bashkirtseff, En la Academia, 1881


Las escuelas de arte (no todas, obviamente) terminan por apagar el talento. Se enseña a todos lo mismo, se evalúa de la misma manera a todos.  Salvo que te encuentres con un gran profesor, que te considere, te saque del montón y te guíe de manera individualizada.

Muchos alumnos son promovidos y captados por instituciones y galerías, no sólo por sus méritos, sino también porque hay que llenar el hueco de la categoría de “artistas emergentes”. Y emergentes tiene que haber todos los años, porque les interesa la variedad, la novedad, no necesariamente la calidad. Con lo cual llega un punto en el que los que han estado varios años en esa categoría son descartados, así sin más. Otro motivo para la frustración: no es que tu arte no sea bueno, es sólo que no le sirves ya al sistema. ¿Quién subsiste? El que ha sabido moverse, tuvo suerte y mucha, pero mucha fortaleza para seguir avanzando. Como Monet o Renoir. El mercado del arte no es el arte y, por suerte, actualmente hay miles de formas para salir adelante.

Zoffany, Royal Academy, 1771


Por eso, para dedicarse al arte hay que estar medio loco. Puedes ser un Van Gogh o un Franz Hals y no tener ni para el pan o los tubos de colores. ¿La pintura es algo esencial en tu vida? ¿Te rendirías ante el menor inconveniente?

Van Gogh, Autorretrato con caballete,
1887


¿Por qué pintas? ¿Pintas para ganar dinero? Mejor búscate otra profesión. Bueno, sí, claro, uno espera que la profesión de uno te dé para comer, ¿no? OK. Esto ya lo conversamos.

Hals, Hombre con saco gris, sg. XVII


Y hay otro detalle.

Ni siquiera hace falta estar representado por una galería. Puedes tener tu web, tus redes sociales, llegar a la gente que comparte tus mismos ideales, a aquellas personas que ven una obra tuya y se emocionan. Y te compran.

Como nunca los mecenas andan por todas partes. Antiguamente un artista debía pintar lo que le pedía el obispo o el duque de la ciudad. Leonardo tenía cierta libertad de creación, porque era Leonardo, pero hasta él estaba condicionado por los encargos. ¡Y ni qué hablar de Miguel Ángel!

Miguel Ángel, El Juicio Final,
Capilla Sixtina, fresco, 1541


¿Es necesario pasar por la Escuela de Bellas Artes? Depende. Hay grandes artistas que no tuvieron nunca un título y están inscritos por siempre en la Historia del Arte, aunque eso no significa que sean autodidactas. ¿Y de qué depende? De tus aspiraciones, de tus posibilidades, de tu estilo. Si optas ir por tu cuenta, aprende de los grandes, búscate a un gran profesor, asiste a talleres hasta encontrar cuál es tu camino y no dejes de formarte en cuanto a teoría, técnicas o Historia del Arte. Ah, claro, esto es más complicado porque no me lo dan servido, tengo que buscarme la vida yo. No te creas: aunque tengas el título, tendrás que seguir formándote, porque lo que te hayan enseñado sólo será una base; el camino lo tienes que hacer tú.

Hay que estar un poco loco para estudiar algo que no te garantiza nada. Trabajas todo el año sin parar, porque por más que te vayas de vacaciones, tu cabeza siempre anda buscando motivos para crear. Con ingresos inseguros e inestables. A veces, sin ni siquiera aportes jubilatorios. Pero, aparte del detalle de asegurar la vejez o no, la jubilación no llega nunca: se es artista hasta el último día de tu vida, como Picasso o Manet

Manet, Rosas y lilas, 1882-1883
(el último cuadro de Manet)


Si tienes esa pasión por crear, entregar belleza a los demás y sientes que no puedes hacer otra cosa en tu vida, pues, adelante.

“El arte es una profesión singular.” 

Dicho por el mismo Turner.


¡Feliz Día del Arte!

No hay comentarios :

Publicar un comentario