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jueves, 26 de marzo de 2026

Un rey que no te paga

 

Tiziano, Autorretrato, 1562

Las cartas de Tiziano a los reyes de España

Oh, el gran Tiziano.

Murió en su querida Venecia a causa de la peste en 1576, con 90 años. Un grande entre los grandes, ejemplo patente de la Escuela Veneciana. Poco dibujo, mucho color y pincelada expresiva. Miguel Ángel admiró sus obras, pero, según él, ¡qué lástima que estos venecianos no sepan dibujar!

A Tiziano no le faltaba el dinero. Tenía una asignación anual como pintor de Venecia, cuya única obligación era retratar al dogo en funciones. Sus obras eran requeridas por todas partes. Su fama llegaba a toda Europa. Vivía en una mansión elegante donde atendía a ilustres clientes y embajadores de todas las naciones, incluso a nuestro ya conocido Vasari (lo vimos por aquí).

Tiziano, La Gloria, 1554


Fue admirado por reyes y nobles, pero, en especial, por la Corona española. Primero, por Carlos V; más tarde, por Felipe II. Durante casi 46 años les proveyó de cuadros mitológicos, religiosos y retratos. Todos los cuadros de Tiziano que ves en el Museo del Prado, en El Escorial o en las Colecciones Reales fueron encargos de la Corona.

El problema era que no le pagaban por sus obras.

Tiziano, La Dolorosa con las manos
cerradas, 1554

¿Qué harías tú? El emperador te pide unos cuadros. No te paga. Te pide otros. ¿Le vas a decir que no? Podría ofenderse y perderías a un gran mecenas. Y sigue sin pagarte.

A Tiziano no le hacía falta el dinero, pero quería cobrar por su trabajo, como era lógico. No perdonó ni una deuda sin saldar. Si el rey le prometía algo, se lo recordaba una y otra vez. Así, durante más de 40 años. ¿Qué harías tú?

Tiziano, Carlos V con su perro,
1533


A Carlos V lo vio 4 veces, en Italia y en Alemania, y de esos encuentros tenemos los retratos pintados por el artista. A España no viajó nunca, alegando su vejez. ¿Vejez? Tenía por ese entonces 57 años. Es cierto que los parámetros de esperanza de vida de esa época no eran los mismos que los nuestros, pero tampoco era inusual. Si pensamos en que Miguel Ángel murió con 88 años… Parece ser que Tiziano aprovechaba esta situación para dar lástima y presentarse con la autoridad de la madurez, frente a las nuevas generaciones de artistas, como Veronese o Tintoretto.

Tiziano, Carlos V sentado,
1548

En 1535 Carlos V le prometió un privilegio de maíz de la Tesorería de Nápoles. Más tarde le concedieron una pensión que debían pagarle desde Milán; a los 4 años le duplicaron la paga. Y el dinero no llegaba. Las cartas de reclamación comienzan en 1545.

Tiziano, Carlos V a caballo en
Mühlberg, 1548


“Mientras tanto, le beso su invictísima mano con todo el afecto y reverencia de mi corazón, y le suplico que se digne ordenar y hacer que tengan efecto tanto la trata de grano del Reino de Nápoles que me fue concedida hace tantos años por Vuestra Majestad como la pensión de cien escudos que ordenó que se me pagase cada año en Milán por razón de la Anunciación que yo le envié…”  (a Carlos V, 8 diciembre 1545, pág.185)

Tiziano, La Dolorosa con las manos
abiertas, 1544

Veinte años después, en 1554, otra carta con quejas le llega al rey: que ha casado a su hija Lavinia, que ha estado enfermo, que ya es un anciano. Que se le había prometido una pensión para su hijo Orazio, su ayudante. Carlos V ya no estaba pensando en asuntos terrenales, pues su intención era retirarse del mundo en un monasterio. A su muerte, Felipe II quiso arreglar el problema; Tiziano envió a su hijo Orazio a cobrar los dineros y no tuvo suerte (además de sufrir un atentado: te lo cuento otro día).

Tiziano, Felipe II, 1554


De vuelta a la carga con sus reclamaciones. No le pagan, mientras tanto él sigue enviando cuadros y más cuadros. Habían pasado 30 años y la subvención de Nápoles nunca había llegado y la pensión de Milán, tampoco.

Tiziano empezó a tratar a Felipe II en 1548, siendo éste aún príncipe. La primera carta es de 1552 y sólo cesará con la muerte del pintor.

Tiziano. La Oración en el Huerto, 1558


En 1556 perdió la exención de pagar impuestos en Venecia y tuvo que declarar sus bienes. Aparecieron tierras, campos sembrados, casas, a las que les asignó un valor menor que el real. No mencionó sus negocios de arte, pensiones o ventas.

Lo más notable es que se atrevía a reclamarle el dinero directamente al rey. Tenía acceso directo al monarca. Nada de emisarios o embajadores. Su Majestad, dé la orden de pago.

“Vuestra Majestad sepa que no han surtido efecto las cédulas con que Vuestra Majestad me concedió la gracia a los dineros asignados a mi merced en Génova, pareciendo que usted, que sabe vencer a potentísimos y soberbios enemigos con su invictísimo valor, no es obedecido por sus ministros, de tal guisa que yo ya no veo cómo seguir manteniendo la esperanza de obtener estos dineros que me han sido asignados por la dicha gracia suya.“ (carta a Felipe II, 22 abril 1560, pág. 227)

Tiziano, El Entierro de Cristo, 1559


Por eso son tan interesantes sus cartas. En ellas alaba a Su Majestad, se pone a su disposición, con toda la diplomacia de la que era capaz; le da cuenta de los avances que está haciendo en sus obras, le ofrece otras; le regala otras como gancho y para que se sienta aún más comprometido con él, y le vuelve a reclamar el pago pendiente con toda la diplomacia posible.

Si no las termina a tiempo, el rey se las reclama. Bueno, pues, la termino cuando me pague: no se lo dice así, naturalmente, pero la intención era ésa.

Tiziano, Ecce Homo, 1548


Felipe II intentó solucionar el problema. En una carta de 1561 Tiziano le agradece el pago de lo debido a través de unos banqueros de Génova. Sin embargo, le pagaron de menos: la orden del rey era en oro y le entregaron ducados. Con el cambio de divisa, alguien se quedó con la diferencia y Tiziano esto no lo iba a dejar pasar. El rey da la orden de pagarle la diferencia de inmediato.

En 1563 Tiziano vuelve a reclamar la trata de trigo de Nápoles y la pensión concedida a su hijo, por favor, 

antes de morir me haga la gracia de recibir algún consuelo…” (pág. 233, 28 julio 1563)

Tiziano, Venus y Adonis, 1560


En 1565, de nuevo: en Milán le retienen parte de sus mensualidades y, como pago de lo restante, le asignan una trata de arroz, que, al venderlas, perdió más de cien ducados. Dos años después (vaya paciencia…):

“Y suplico humildemente a la Majestad Vuestra que se digne a socorrerme en mis necesidades de esta edad, aunque sea simplemente imponiendo a sus ministros que me sean pagadas mis provisiones sin más dilaciones… “ (pág. 239, 2 diciembre 1567)

Tiziano, El rapto de Europa, 1572


Y en 1571 otra vez:

“… de un tiempo a esta parte no he vuelto a cobrar ni la trata de Nápoles ni pago alguno de mis provisiones ordinarias. De manera que no sé cómo hallar el modo de vivir en esta mi última edad que estoy gastando, sin servir a Vuestra Majestad Católica, pues no he recibido desde hace dieciocho años a esta parte ni un quattrino como pago de las pinturas que de vez en cuando le he mandado… “  (pag. 242, 1 agosto 1571)

Y la última, de 1576, en los mismos términos.

¿Tozudez? ¿Resiliencia? ¿Autoestima alta? ¿Caradurez?

Tiziano, Santa Margarita, 1574


Vasari, cuando describe la vida de Tiziano, es muy diplomático. Reconoce la genialidad del pintor, aunque sus cuadros parezcan no terminados. Él es quien cuenta cómo fue la visita de Miguel Ángel al taller de Tiziano y su comentario sobre la falta de dibujo en los venecianos. Sin embargo, el “non finito” ya lo había inventado el mismo Michelangelo en sus esculturas. Vasari cuenta que vivía como un príncipe y desliza, sin criticar, la solidez financiera del artista.

Esta actitud de permanente queja y de reclamos le valió a Tiziano la fama de obsesionado con el dinero y de ser un avaro.

Tiziano, Felipe II armado, 1551


Ahora, digo yo: ¿no estaba reclamando el pago por su trabajo? ¿No estaba pidiendo que cumplieran con su promesa? ¿Por qué siguió trabajando para la Corona Española durante tanto tiempo si no cumplían con los contratos?

¿Qué opinas tú?

Nota: citas tomadas de ….

 Checa Cremades, F. Natura potentior ars. Madrid, Akal, 2015


 

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