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jueves, 27 de noviembre de 2025

Estos holandeses….


Kalf, Naturaleza muerta con jarra de plata, 1655


Arte y ciencia en el Barroco holandés

 

Cuesta mucho explicar qué tienen en común el Renacimiento italiano y el holandés.

Lo mismo con el Barroco. Tan diferentes y tan iguales a la vez.

de Heem, Vanitas, 1628

Es curioso, pues ante los mismos problemas el sur reaccionó de una manera, mientras que el norte decidió seguir por otros caminos. Hubo influencias mutuas, claro.

Es un tema que me anda rondando por la cabeza hace un tiempo. Me toca explicarles a mis alumnos el desarrollo de Italia vs. el norte (Países Bajos). Que empezaron a mezclar los pigmentos con aceite. Que en el sur se focalizaron en matematizar la realidad con la perspectiva. Que los holandeses desarrollaron las lentes: sí, pero también las usaron los italianos. Que la Reforma hizo que los protestantes ya no tuvieran pintura religiosa y se las ingeniaron para decorar las casas con otras cosas. Y la Contrarreforma. Ambas zonas desarrollaron el arte con los mismos desafíos y distintas soluciones.

De Hooch, La despensa, sg. XVII


Lástima que no me dé el semestre para dedicarle más tiempo a estos temas. Los alumnos ni se imaginan todo lo que me queda por contarles.

En fin, es lo que hay. Mejor te lo cuento a ti.

ter Borch, La reprimenda, 1655

Siempre llama la atención la capacidad de representar el detalle de los artistas holandeses. ¡Qué capacidad de observación! Uno se pregunta cómo hacían, ¡qué pinceles usaban!!! Es cierto que el óleo te permite llegar a ese nivel de definición. No por nada los italianos fueron dejando de a poco el temple. El óleo se impuso como el rey de los materiales. Sin embargo, a los italianos no les importaba esto: la representación de la realidad no iba por el lado de la exageración en el detalle sino en la conquista del espacio por medio de la perspectiva y adecuar los elementos en una proporción armónica que aseguraba la Belleza.

de Heem, Naturaleza muerta con libros, 1628

Claro que los holandeses usaban la perspectiva, pero eso no era lo importante. Para ellos lo principal era plasmar una atmósfera cargada de sentido, de simbologías. Calvino prohibía representar los personajes sagrados. ¡Con qué decoramos las casas? Así surgieron los paisajes, las naturalezas muertas, los retratos de cofradías, como géneros pictóricos independientes.

Vermeer, La encajera, 1669

Holanda, amenazada por las guerras, en su lucha por ser independientes y reafirmar la conciencia nacional, necesitaba un conjunto de valores cívicos en los cuales poder refugiarse. Y eso estaba en la familia, en la nación, en las agrupaciones sociales. La mujer, la madre, era la depositaria de esos valores, la que se quedaba en la casa cuando los maridos andaban por el mar, en las guerras, en negocios con las colonias de ultramar. Por eso abundan cuadros de mujeres en ambientes domésticos, ensimismadas en sus labores, que la encumbran como la reina del hogar. Y también aquéllos que señalan los vicios que hacen perder a la mujer y, por ende, a la sociedad.

Vermeer, Joven con copa de vino, 1659

Lo mismo pasa con las naturalezas muertas: son símbolo de la riqueza del que encargó el cuadro, pero también admoniciones veladas, a través de la simbología de los objetos representados, de los peligros que acechan: la lujuria, la gula, el demonio, la vanidad…

ter Borch, Mujer con copa de vino, 1656

P.ej., en este cuadro de van der Ast tenemos una mesa lujosa. Pero, oh, está llena de insectos. Los grillos anuncian la Resurrección, lo mismo que la mariposa. El resto son todas alusiones al mal. Las rosas y el clavel aluden a la Pasión de Cristo. Las manzanas, al pecado original. Las uvas, a Cristo. Los tulipanes abiertos: la decadencia, la fragilidad de la vida (el tulipán era signo de ostentación, no te olvides del desastre que fue la tulipomanía -lo vimos por aquí).

van der Ast, Naturaleza muerta, flores y frutas, 1620

Y en éste de van Kessel tenemos más o menos lo mismo: 3 platos con cerezas, que nos indican el Paraíso; las nueces, la Crucifixión; la granada y los higos: la Pasión de Cristo. El pan, el agua, el vino remiten a Cristo. ¿Y los ratoncitos arriba de la mesa? Bueno, en esa época era de lo más normal verlos por todas partes, pero aquí son el signo de la presencia del mal.

van Kessel, Naturaleza muerta, sg. XVII

Seguramente, estos símbolos no eran accesibles para todos, sino para los entendidos. Los artistas no se los inventaban: trabajaban con manuales de símbolos. Así, la pintura tenía dos lecturas: una lineal, descriptiva de los objetos que aparecen, y otra, con un trasfondo moralizante. En cambio, en Italia, la que cumplía con este rol era la pintura religiosa (y a veces, la mitológica).

Hoogstraten, Las pantuflas, 1658

Y volviendo a la perspectiva. Claro que sabían usarla: habían desarrollado las cajas de perspectivas (lo vimos por aquí). Lo que nos impacta, al comparar uno y otro uso, es la capacidad de los holandeses de guiar nuestra mirada, de llevarlos a una y otra habitación, como si se nos fueran abriendo puertas al caminar por esas casas. La pintura de interiores no sólo se ocupaba del escenario en el que se desarrolla la vida familiar, sino también de la arquitectura de las iglesias, ¡maravillosas!, en las que las figuras sólo son patrones de medida para apreciar el conjunto.

Saenredam, Interior de la iglesia de
San Bavón en Haarlem, 1648

Por eso, no hay que desdeñar la influencia de las lentes. Que existieron desde siempre, pero es en el siglo XVII cuando se llega a la tecnología necesaria para lograr un pulido perfecto, sin que se rompieran. Es la época de la invención del telescopio y del microscopio. De repente, tuvimos consciencia de un macrocosmos y de un microcosmos, de los cuales no teníamos ni idea.

Vermeer, La clase de música, 1662
(La cámara oscura se ve en el espejo.(

Ya hablamos alguna vez del uso de la cámara oscura; Vermeer la usaba, los italianos también. La diferencia está en que los holandeses se están fijando en los detalles, están viendo la realidad a través de esa lente, más allá de que les sirva para componer. Si analizamos de cerca estos cuadros veremos cómo el artista está reproduciendo el granulado del reflejo de la imagen a través de la lente, p.ej., en La lechera de Vermeer o en Vistas de Delft. (Mira los panes sobre la mesa.)

Vermeer, La lechera, 1657

Pero también copian otros defectos de la lente, como la curvatura de los bordes (el ojo de pez), como en el caso de este cuadro de Elinga. (Y ya te comenté que probablemente le haya pasado lo mismo a Caravaggio por aquí.)

Elinga, Interior con autorretrato, dama leyendo
y criada limpiando, 1665

Esa pasión por las lentes también se ve en la representación de los reflejos. En cientos de cuadros del Barroco holandés los podemos ver en metales, en cristales; el cuadro es un entrecruzamiento de luces que chocan y atraviesan distintos objetos. P.ej., ya vimos los autorretratos de Peeters, que se esconde tímidamente entre los objetos de sus naturalezas muertas.

Peeters, Naturaleza muerta con quesos, 
almendras y bretzels, sg. XVII


O en la burbuja de cristal de Claesz.

Claesz, Naturaleza muerta con autorretrato,
1628

Supongo que en ninguna otra época la ciencia tuvo tanta influencia en el arte. No creo que alguna vez lleguemos a ser cabalmente conscientes del impacto que produjo en esas personas saber que existen otros planetas o que el agua está llena de grupúsculos vivos.

O del valor moralizante de esas pinturas.

¿Qué te parece?

Fuentes: Alpers, S. El arte de describir.  Buenos Aires, Ampersand, 2016

Snyder, L.J. El ojo del observador. Barcelona, Acantilado, 2017

Stoichita, V. La invención del cuadro. Barcelona, Ed. del Serbal, 2000

 

  



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