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jueves, 30 de noviembre de 2023

¿Por qué pintaban cuadros tan oscuros?

 

Alvazovsky, Amanecer en Feodosia, 1855


Estaba dando clase. No recuerdo exactamente ahora sobre qué estaba hablando en ese momento: supongo que estaría comentando algo sobre el Romanticismo o el Realismo del sg. XIX. De repente, una alumna, desde el fondo de la sala, que estaba muy pensativa desde hacía rato, me lanza esta pregunta:


“¿Por qué pintaban cuadros tan oscuros?”


Constable, El valle de Dedham,
1802

Pregunta interesante, aunque me descolocó,
porque eso significaba ponerme a hablar sobre Teoría del Color y no era precisamente el tema de la clase. Si su intención era evitar que siguiera hablando de cosas aburridas, lo hizo muy bien. Pero no hay que pensar mal: su duda era genuina.

Y sí, es una pregunta válida. ¿Por qué los artistas habrían de pintar así, con colores tan oscuros, si la realidad es otra cosa? La naturaleza fue desde siempre como la vemos hoy: otoños dorados, mar azul, flores de colores brillantes, pájaros con plumas de todos los colores… Y así la veían: tenemos testimonios de poetas, ilustraciones de botánica, etc.





No es fácil contestar esto, porque se debe a muchos factores. En primer lugar, en la Historia de la Pintura no siempre se pintó así. Puedes recorrer las obras del Gótico, de Bizancio, del Renacimiento, y verás que las atmósferas son luminosas y los colores, vibrantes. ¿Qué pasó después? ¿Por qué el Barroco es tan oscuro?

La adoración de los Magos, Libros de Horas de Engelbert
de Nassau, 1475


Caravaggio, La conversión de San
Pablo, 1600


Fue una época de guerras (imagínate: ¡la Guerra de los 80 años entre España y Holanda!), de pestes, de calamidades de todo tipo. Pero lo más decisivo fue la Reforma de Lutero. Quebró toda una manera de ver las cosas, de cambiar para siempre la cosmovisión establecida. La reacción fue la Contrarreforma, en la cual el arte jugó un papel decisivo. Los cuadros se volvieron oscuros: es la luz que se abre entre las tinieblas. Los cuadros se vuelven sombríos y las figuras emergen luminosas de esas atmósferas oscuras. Bien. Pero quizás haya otra razón, y te digo quizás, porque son sólo conjeturas.






El que empezó con el tenebrismo (y dio pie al Barroco) fue Caravaggio (te conté sobre él por aquí). ¿Cómo se le ocurrió pintar así? Cuando se revisan sus cuadros no hay dibujo debajo. O sea, pintaba directamente sobre la tela. Tampoco hay pentimenti, es decir, correcciones, equivocaciones que el artista soluciona sobre la marcha. ¿Tan seguro estaba de lo que pintaba? La hipótesis es que pintaba a partir de una proyección. ¿Cómo? Sí, con la camera obscura.

Caravaggio, Cena de Emaús, 1606


Alguna vez te comenté qué es esto por aquí. En la época de Caravaggio la cámara oscura (camera en italiano= habitación) se trataba de una habitación sin ventanas, pero con un pequeño agujero en una de las paredes. La luz entra por allí y proyecta la imagen del exterior a la pared opuesta. Esto era muy común; de hecho, Leonardo comenta su uso. ¿Será por eso que Caravaggio pinta tan rápido, sin dibujo y sin equivocarse? ¿Será que pinta tan oscuro porque está copiando lo que ve en la realidad, la habitación a oscuras y la proyección sobre la pared? (O quizás tenía una de las portátiles, que ya existían: hay algunos cuadros suyos con deformaciones propias del uso de lentes.)

Caravaggio, Descanso en la huída a Egipto, 1596


La gente se cansó de tanta tiniebla y pronto pidió pinturas luminosas, como las del Rococó (lo vimos por aquí). Sin embargo, esto se dejó muy pronto. Llegó la Revolución Francesa y todo lo que tenía que ver con la liviandad y lujos de épocas pasadas se enterró por unos cuantos siglos. Ahora la reciedumbre y la virtud cívica era lo que estaba de moda. No estaban para coloridos: es signo de lujo. ¿Por qué? Porque tener ropa de colores implicaba tener mucho, pero mucho dinero: los tintes eran carísimos y poco resistentes a los lavados.

Boucher, El triunfo de Venus, 1740

En el siglo XIX la pintura fue oscura. No tenía por qué ser así: fue sólo el espíritu de la época. El artista romántico piensa en amores trágicos, en penumbras, en la intimidad y en las fuerzas amenazantes de la Naturaleza; el pintor realista busca lo humilde de la tierra y la grandeza del campesino. Hasta que llegaron los impresionistas, claro, y se preguntaron lo mismo que mi alumna: ¿por qué pintar cuadros tan oscuros si la naturaleza no es así?

Constable, Apertura del puente de Waterloo, 1817


En segundo lugar, este tipo de pintura habría que contemplarla con la luz con la cual fue pintada, o sea, luz de velas, luz cálida, amarilla, o la penumbra de los interiores, pues hasta 1840, que fue cuando se inventaron los tubos de aluminio, no se salía a pintar al aire libre con óleos (salvo honrosas excepciones, como Velázquez: lo vimos por aquí; sobre la pintura al óleo puedes consultar aquí). Siempre se dice que los museos deberían replicar esta luz en las salas para que tengamos una percepción similar a la que tuvieron los espectadores del sg. XIX. Por el momento, es un deseo que no es fácil de cumplir: la luz cálida, en muchos casos, daña a las pinturas.

Para que veas la diferencia en mi cuadro "Margaritas".
óleo sobre papel, 2022


Normalmente hablamos de luces frías, luces cálidas o neutras. No es más que adjudicarle aquello de la temperatura del color a la luz. La luz también tiene colores, si no, ¿qué es el arco iris? (lo vimos por aquí).

¿Cambia realmente tanto la contemplación de una pintura como éstas, modificándole la iluminación? Claro que sí. No sé si te habrá pasado: compras un pantalón (o lo que sea) en la tienda y, cuando sales, resulta ser que el color no es el mismo a la luz del día. O cuando lo compras por internet, lo mismo: el producto ha sido fotografiado con una determinada luz, tu pantalla lo recibe con otro tipo de luz y, cuando abres el envío, no era lo que te esperabas. Me ha pasado ir a comprar lana para tejer y presenciar a una clienta preguntando: “¿Me deja sacar la madeja a la calle?”, sólo para corroborar que el color es el que nos imaginamos.

Otro ejemplo más, con mi cuadro "Visitas", óleo sobre tela, 2004


El profesor Albers (te conté quién era aquí) llamó a este fenómeno “color laminar”, es decir, una lámina fina de luz que cubre el objeto y lo tiñe de otro color. Un ejemplo que él menciona: el sol del atardecer que cubre de rojo las montañas. Las montañas no son rojas de por sí.



Lo mismo pasa con esas pinturas. Han sido pintadas a la luz de las velas. Los colores que puso el pintor en la paleta fueron influidos por ese tipo de iluminación. Por más que fuesen colores fríos, por el efecto de esa luz, el artista los percibió con matices cálidos. Si colgamos esos cuadros en nuestros espacios, con luz fría led, fluorescente o neutra, nos llevaremos la impresión incorrecta del cuadro en cuestión. ¿Cuántas veces habremos entrado a la sala de un museo, damos una recorrida general con la mirada y seguimos de largo, porque todo nos parece igual de oscuro y sin interés?

Al revés, los cuadros pintados al aire libre deberíamos verlos con luz natural o lo más semejante a la luz del sol, aunque, en estos casos, para los museos es más fácil encontrarles la iluminación correcta.

Monet, Atardecer en el Sena, en Lavacourt, efecto de 
invierno, 1880

Este efecto, si se sabe usar, puede tener muchas ventajas. P.ej.: un restaurante especializado en carnes nunca debe poner iluminación que tienda al azul, pues verías en tu plato una chuleta a punto de putrefacción, aunque esté en perfecto estado y sea una exquisitez; en este tipo de ambientes lo mejor es colocar luz roja o luz cálida. En cambio, la luz amarilla no favorece a los degustadores de vino, pues nos haría pensar que se han echado a perder. Y así podríamos seguir con unos cuantos ejemplos más.

Mira adónde llegamos con la pregunta de mi alumna: pasamos de la luz del Barroco a las lámparas de la carnicería… Cosas que pasan con los colores.

 

Fuentes: Albers, J. La interacción del color. Madrid, Alianza, 1979

Hockney, D. Secret Knowledge. London, Thames & Hudson, 2009

 

 

 

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