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jueves, 15 de enero de 2026

Volver a casa después de un largo viaje

Isla de los Faisanes (Imagen: Wikipedia)


Velázquez en la Isla de los Faisanes

Velázquez, el gran Velázquez.

Un maestro del Barroco español que nos sigue dejando mudos con sus obras, incluso después de 4 siglos.

Velázquez, Autorretrato, 1643

Sin embargo, como ya te conté varias veces (lo puedes ver aquí y aquí) no pintó mucho. Mientras estuvo en Madrid y era pintor del rey, ocupaba otros cargos en palacio que le ocupaban todo su tiempo. 

P.ej., aposentador de Palacio, es decir, era el que probaba la comida del rey, encendía las estufas, gestionaba a los criados y proveedores, le abría las puertas al soberano mientras se desplazaba… Un puesto de mucho rango, con la ventaja de estar cerca del rey, poder ver a su gusto las colecciones de arte, tener un buen salario fijo, libre de impuestos, pero que le quitaba mucho tiempo para pintar. 

Velázquez, El infante Felipe Próspero,
1659


Muchos se quejaban de su falta de diligencia en cumplir con los encargos de pintura: se había hecho famoso por su “flema”. En fin, un poco por estas ocupaciones administrativas y otro poco, porque ser pintor implicaba trabajar con las manos y, si pretendía ser ascendido a noble (como ocurrió después de un juicio interminable), no debía ejercer un trabajo manual.

Velázquez, Las hilanderas, 1657

El asunto es que Velázquez tuvo un currículum envidiable de carrera administrativa (lo vimos por aquí), interrumpida por esos dos viajes a Italia, en comisión, para comprar obras de arte para el rey. Ya te conté por aquí qué fue lo que hizo en Italia.

Velázquez, Vista del jardín de la Villa
Medici en Roma, 1630

Después de muchos intentos, conseguí al fin el compendio de los documentos relativos a este artista. Siempre me interesa traerte esos textos en que podamos ver cuáles eran sus pensamientos, con quién se carteaba… Oh, sorpresa, sus escritos tienen que ver con gestiones administrativas, salvo alguna mínima mención al pasar sobre algún artista. Imagínate a Velázquez reclamando a los proveedores de media España la leña para el palacio. O solicitando una mula.

Esta vez te quiero comentar el viaje a la Isla de los Faisanes, que está en medio del río Bidasoa, cuya soberanía es compartida actualmente entre España y Francia. Fue un viaje cuya organización estuvo a cargo de Velázquez.

Pongámonos en contexto.

Rubens, Alegoría de las bendiciones de la paz,
1629

España-Francia, España-Inglaterra. La paz con Inglaterra, que Rubens gestionó, no resultó como se esperaba (lo vimos aquí). Después vino el intento con Francia. El acuerdo de paz incluía el matrimonio de la infanta María Teresa, con el rey Luis XIV. Felipe IV tenía que llegar a la isla y entregar a su hija, con mucho pesar.

Velázquez, Felipe IV en Fraga,
1634

El Tratado de los Pirineos, de 1659, fue discutido durante 4 años, en muchísimas reuniones, que se realizaban en un gran salón, una construcción provisoria en la isla. Los delegados de ambos reyes discutieron punto por punto hasta llegar al acuerdo definitivo que debían firmar los gobernantes.

Laumosnier, Tratado de los Pirineos,
Entrevista entre Luis XIV y Felipe IV, 1660

Los detalles del matrimonio se fijaron en Madrid. Felipe IV dispuso que las reuniones se hicieran en el Salón de los Espejos del Alcázar. Velázquez se encargó de la decoración y de la supervisión de los frescos del cielorraso. Sus murales trataban sobre temas alusivos al evento, inspirados en la mitología. En el incendio de 1734 (lo vimos aquí) de las 4 pinturas sólo se salvó solamente “Mercurio y Argos”.

Velázquez, Mercurio y Argos, 1659

Velázquez, como aposentador del rey, tuvo que organizar el viaje desde Madrid. La comitiva constaba de casi 200 personas. No sólo viajaba el rey y los delegados, Velázquez y sus 3 ayudantes (Martínez del Mazo -su yerno-, Damian Goetens y José de Villarreal), sino también todo el servicio: médicos, cocineros, carpinteros, cuidadores de caballos, criados, pajes… Velázquez partió una semana antes con sus ayudantes para ir preparando los alojamientos en cada escala. Había que encontrar lugares dignos del rey y en el que cupiera toda esta gente: palacios, conventos y, a veces, hasta pueblos enteros. Todos, felices y orgullosos de hospedar al rey, algo que no se daba muy seguido.

Nocret, Luis XIV joven, 1655
(Imagen: Museo del Prado)

La caravana salió el 15 de abril. Hicieron 21 paradas. En cada lugar al que llegaban se les ofrecían fiestas y homenajes. Cuando llegaron a San Sebastián, el rey se quedó allí descansando, mientras Velázquez se adelantó hacia la isla para acondicionar el salón para la firma del Tratado. Una sala de 18 x 9 metros, que fue decorada por el artista con tapices fabulosos traídos desde Madrid.

Velázquez, Infanta María Teresa,
1632

El 6 de junio Felipe IV entregó a su hija y la Infanta abandonó España.

Recorrido aproximado del viaje (azul: ida;
rojo: regreso)

La comitiva llegó de vuelta a Madrid el 26 de junio. Fue un viaje de 72 días. Velázquez quedó agotado, agotadísimo. Dejó bien detallados los gastos y pagos pendientes. El 6 de agosto se sintió muy mal y murió. Algunos piensan que fue un infarto, por los síntomas.

Laumosnier, El matrimonio de Luis XIV, 1660

El 3 de julio, recién llegado, le escribió una carta a un amigo pintor de Valladolid, Valentín Díaz. En ella le cuenta lo feliz que está de volver a casa después de tan largo y ajetreado viaje y le cuenta cómo fue el recibimiento de la comitiva en Madrid.

Mejor, dejémoslo hablar a Velázquez. Te dejo por aquí la carta (con español actual, adaptado por mí).

“Señor mío, holgaré mucho que halle ésta a V.M. con la buena salud que le deseo y asimismo a mi Sra. Doña María. Yo llegué a esta Corte sábado al amanecer 26 de junio, cansado de caminar de noche y trabajar de día, pero con salud y gracias a Dios hallé mi casa con ella. S.M. llegó el mismo día y la Reina le salió a recibir a la Casa del Campo y desde allí fueron a Na. Sra. de Atocha. La Reina está muy linda y el príncipe N. Sr. El miércoles pasado hubo toros en la Plaza Mayor, pero sin caballeros con que fue una fiesta simple, nos acordamos de la de Valladolid. V.M. me avise de su salud y de la de mi Sra. Doña María y me mande en qué le sirva, que siempre me tendrá muy suyo. Al amigo Tomás de Peña dé V.M. de mi parte muchos recados, que como yo anduve tan ocupado y vine tan de prisa no le pude ver. Por acá no hay cosa de qué poder avisar a V.M, sino que Dios me le guarde muchos años como deseo. M. Julio 3 de 1660, de V.M. q.sjn.b, Diego de Silva Velázquez, Sr. Diego Valentín Díaz.”

Nota: V.M= Vuestra Merced; S.M.= Su Majestad; M.Julio… =miércoles Julio

q.sjn.b= probablemente “que sea justo, no bueno”, expresión de documentos notariales.

 

Fuentes: Bennassar, B. Velázquez. Vida. Cátedra, Madrid, 2012

Palomino, A. Las vidas de los pintores y estatuarios eminentes españoles. 

Londres, Woodfall, 1744

Corpus Velazqueño. Madrid, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2000

(documento 424)

 

Si quieres releer otros artículos sobre este artista, aquí los tienes:

El currículum de Velázquez

Un intruso y muchos envidiosos

¿Velazquez era un pintor adinerado?

Los paisajes de Velázquez

El secreto de Velázquez

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