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jueves, 29 de enero de 2026

Cuando los colores te juegan una mala pasada

Albers, Fábrica, 1926

 

Efecto Bezold

Cosas que me suelen pasar.

Fue hace unos años. Me acordé de este suceso mientras repasaba el “Efecto Bezold” para escribir este artículo para ti.

Solía ir a comprar a una tienda de ropa, una empresa no muy grande, pero con varios locales. No iba muy seguido, pero, ya sabes, conversando con las empleadas de esto y de lo otro, les conté que soy artista, que me dedico a los colores, a la Historia de la Pintura, etc., etc., y les dejé mi tarjeta.

Albers, Pérgolas, 1929


Al tiempo, me escribió una persona a quien no conocía. Resultó ser la gerente de la cadena de locales. Quería que la ayudara con los colores de los uniformes de las empleadas.

Habían hecho una encuesta entre ellas y todas querían un cambio de look, algo más moderno. Los jefes habían pensado en algo llamativo, con los colores de la marca, pero no encontraron nada que les gustara. Y si lo había, se lo tenían que comprar a la competencia: descartado. La solución que encontraron fue comprar la tela y mandar a fabricar los uniformes a su gusto.

Vasarely, Tau ceti, 1955, acrílico


La idea no era mala. El problema era que, una vez terminados y ajustados a las tallas de las chicas, había algo que no funcionaba. Si entrabas a la tienda, no veías a las empleadas por ningún lado: eran invisibles.

La tela era ésta.


¿Bonita, no? Bien alegre.
A las usuarias les gustaba.

¿Cuál era el problema? ¡La interacción de los colores!

De cerca ves el diseño. De lejos, se transforma en un rosa pálido tirando a un gris casi tierra (o café o marrón, como quieras). No había manera de mejorarlo. Habían intentado combinarlo con pañuelos negros, cinturones rojos, cuellos blancos… el efecto seguía siendo el mismo.

¿Y qué tiene que ver esto con el efecto Bezold?

Wilhelm von Bezold


Wilhelm von Bezold era de esos sabios alemanes del sg. XIX que podían abarcarlo todo. Era un científico experto en meteorología, pero también se dedicaba a otros campos, como, p.ej., la percepción de los colores o la organización de los mismos (lo vimos por aquí). Como a Chevreul (lo vimos por aquí), le preocupaba que los diseños de alfombras se vieran apagados, poco brillantes, y llegó a la conclusión de que los colores dependen del contexto en que se encuentran, que no están nunca aislados y que interactúan entre sí.

Ejemplo de efecto Bezold


El experimento al que llegó es éste: si colocamos un color sobre un fondo claro, se verá más oscuro. El mismo color sobre fondo oscuro se verá más claro. Es el mismo color, pero por el contexto lo percibimos como si fueran diferentes. Este proceso se llama “asimilación”.

Matilde Pérez, Invierno, 1989, serigrafía


Este efecto fue aprovechado al máximo por los artistas del Op-Art (lo vimos por aquí y aquí). En la vida diaria no sólo se usa en diseño sino también en la señalética. Son combinaciones de colores muy intensas, que juegan con la gradación de los colores, su saturación y las formas en las que han sido aplicados. La vibración del color es tal que las formas parecen moverse o que nos marean; si los miramos un rato largo, el ojo comienza a cansarse y los percibimos como grises.

Bridget Riley, Arcane, 1972


El problema de los uniformes era el mismo. De cerca, muy bonito el diseño. De lejos, el rojo y el negro sobre fondo blanco, en lugar de destacar, hacían que el blanco se tiñera de rojo (rosa) o negro (gris). El rojo sobre el blanco se percibía tan oscuro como el negro. De lejos a las chicas se las veía enfundadas en un gris-rosado indefinido y, entre los tonos vibrantes del resto de la ropa que vendían, se convertían en invisibles.

Albers, Hacia arriba, 1926


¿En qué terminó todo? Les di mi diagnóstico y varias soluciones. Una era modificar los uniformes, de tal manera que el estampado no fuera predominante, dando más importancia a un color liso. Otra, empezar de nuevo, pensando en estos detalles. Optaron por la primera opción, ya que era más fácil de implementar y más barato: una blusa roja, falda o pantalón estampados.

Muchas veces los colores nos juegan una mala pasada.

 

Fuentes: Albers, J. La interacción del color. Madrid, Alianza, 1998

Gage, J. Color and Meaning. Los Ángeles, University California Press, 1999

Welsch,N.-Liebmann, C.Chr. Farben. München, Elsevier V., 2004

 

 

 

 



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