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jueves, 29 de julio de 2021

La siesta


Leighton, Sol ardiente de junio, 1895


De vacaciones 

Oh, ¡esas ganas de desaparecer luego de comer, de acurrucarse en un sofá, en una cama a leer o simplemente hacer una siesta!  Y si hace calor y no hay obligaciones, aún más.

Después de un año corriendo de aquí para allá, de cumplir horarios, atender a los niños y sus tareas escolares, pagar cuentas, rendir en el trabajo, Zoom, pandemia… llegas a tu lugar de vacaciones (o en tu casa, si es que no puedes salir de viaje), respiras hondo y caes fundido en la primera tumbona que encuentras. Es como si te hubiesen desconectado y pasado a "modo descanso". ¿O no? 

Van Gogh, La siesta, 1889


Pues así lo han interpretado también muchos artistas. Sin duda, la obra más representativa es aquélla de Leighton, “Sol ardiente de junio”. La pobre modelo tuvo que posar así, hecha un nudo. Pero valió la pena. Está acurrucada, en el mejor y feliz de los sueños. Su vestimenta, en ese tono naranja fogoso, evoca el calor potente de los meses de verano, que te vence y te lleva al sopor más profundo. Los pliegues de las telas son realmente increíbles. Detrás, por una hendidura, se adivina el mar y el sol reflejándose en las olas. No pienso dormir una siesta en esa posición en mi vida….

Se me viene a la mente ahora mismo “La siesta”, de Sorolla. Aparecen Clotilde, su amada esposa; Elena y María, sus hijas, recostadas en la hierba, a la sombra. Más atrás, leyendo un libro, una sobrina. Qué bonito, qué ganas de tumbarse en la hierba y descansar, sin preocupaciones de ningún tipo. Siempre que veo este cuadro me pregunto hasta dónde hubiese llegado Sorolla si hubiese vivido un poco más. Quizás hubiese derivado al fauvismo o algo así. Esos brochazos amplios dan una envidia… con qué seguridad pintaba…

Sorolla, La siesta, 1912


Vermeer, Mujer durmiendo, 1657
Bueno, hay gente que debe trabajar también en verano y que se queda dormida igual. Mira a la criada de Vermeer… (aunque hay quienes dicen que es una holgazana que bebió demás y está desatendiendo sus obligaciones…)










Picasso, Mujer durmiendo, 1908

¿Quedarse dormida sentada?
Es posible, mira a esta dama que pintó Picasso.










Parece que sólo toca siesta a las mujeres. La ensoñación de la mujer lánguida, en su mundo…  Hay que reconocer que para un artista es una pose de lo mejor: la modelo no se cansa, puedes estar pintando todo el tiempo que quieras. (Si no, pregúntale a Freud y a su modelo, que se quedó dormida en medio de la sesión.)

Freud, Benefits Supervisor sleeping, 1995

Vamos, ¡que los hombres también duermen la siesta! Mira a los gondolieri de Sargent


Sargent, La siesta de los gondolieri, 1904 (acuarela)


Lira, La siesta, 1901

Y si no, aquí tienes más siesta en el jardín
: señoras respetables, que se echan una cabezadita afuera… La de Pedro Lira (lo vimos por aquí) se quedó dormida en medio de sus labores.








Romero de Torres, La siesta,
1900

 A la de Romero de Torres ni siquiera le vemos el rostro:
¿se avergonzará de que la hayamos descubierto en estas circunstancias?













Boucher, El sueño interrumpido,
1750

Hasta que llega un pícaro y te hace cosquillas…
 










La hora de la siesta también sirve para reunirse y conversar con las amigas. 

Gauguin, Siesta, 1892

O directamente, no hacer nada y dejar vagar las horas  El “dolce far niente”…

Waterhouse, Dolce far niente, 1880


Creo que es hora de que yo también vaya a descansar, ¿no?

(Oh, me dejé esta imagen olvidada… Miró y sus azules. ¿Por qué “siesta”? Una señora muy estilizada, vestida de blanco, su cabellera por ahí, y su mundo de sueños.)

Miró, Siesta, 1925



2 comentarios :

  1. EXCELENTE PRESENTACIÓN!!
    SIEMPRE ES UN GUSTO RECIBIRLAS
    Muchos recuerdos, Laura Corso

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  2. Muchas gracias, Laura! Me alegro mucho de que te haya gustado.

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