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jueves, 28 de mayo de 2015

Una joya demasiado tentadora, 2da parte

El Altar de Gante y los superpoderes para Hitler

Van Eyck, Cordero Místico, Altar de Gante, 1432

La semana pasada les conté las vicisitudes del Altar de Gante desde el siglo XVI hasta 1937. 

Si había sido deseado por los alemanes una vez, si por el Tratado de Versailles tuvieron que devolver los paneles laterales, aunque no habían sido botín de guerra, era de esperar que en la 2da Guerra Mundial fueran a buscarlo otra vez. Como medida de precaución lo trasladan al castillo de Pau, donde se habían resguardado otras obras provenientes de museos franceses. Cuando los alemanes se acercan, lo trasladan al castillo de Chambord. Pero, a pesar de la promesa por escrito de no tocar estas obras, en 1942 éstos se llevan todo.


Hitler ideó un museo para glorificación de la raza aria en Linz y, consecuentemente, se fue apropiando por todos los medios posibles de aquello  que, según sus deseos y opiniones de estudiosos, merecían estar en él. Para Hitler el Altar de Gante tenía una significación especial: se decía que era como un mapa de secretos ocultos, de dónde está el “Arma Christi”, es decir, los instrumentos de la Pasión de Cristo. Creía que este conocimiento le daría superpoderes.

Altaussee, 1945 (Wikipedia)
Hacia 1942, ante el avance de los aliados, su gran colección robada de arte fue escondida en castillos o en minas.  El Altar fue escondido en la mina de sal de Altaussee, una mina en funcionamiento y reacondicionada para este fin, junto con otras 12000 obras más de Miguel Ángel, Tiziano, Rembrandt, Vermeer… (¿y la Gioconda?). (Mira abajo, en los comentarios.)







En 1944 Eisenhower, el presidente de USA, ordena armar una comisión de restitución y conservación de obras de arte, con la idea de preservar la cultura de los países en guerra, con especialistas  en el tema (los famosos “Monuments Men”). Los ingleses también habían tenido una iniciativa parecida. Los aliados comprenden la magnitud del saqueo de los nazis sólo cuando ocupan París, pero no tienen idea de cuáles son los escondites.

L.Kirstein (Imagen: Monuments
Men Foundation)
L. Kirstein y R.K. Posey son 2 de esos Monuments Men, que avanzan con el 3er Regimiento a cargo del Gral. Patton. En Trier Posey tiene un tremendo dolor en la muela del juicio, el dentista de la tropa está  a 100 km; Kirstein busca un dentista local. En medio de la extracción de la muela del pobre Posey, el dentista les cuenta de su cuñado, H. Bunjes. Éste había sido el hombre de confianza de Goering, el que le hacía la lista de obras de arte para robar. Era un estudioso del gótico francés; se había cansado de ver cómo se saltaban las leyes, cómo destruían y saqueaban, y había desertado. Estaba escondido en una cabaña con su familia. A cambio de protección, les da la información exacta de los lugares. (Bunjes se suicida poco antes de terminar la guerra.)

Hitler, poco antes de morir, ordena destruir industrias, puentes, etc., para evitar el avance de los aliados, el llamado “Decreto Nerón”.  Dona su colección de arte al Estado alemán y ordena que se tapien las entradas de las minas, no su destrucción. Sin embargo, el comandante de la zona de Altaussee, Eigruber, malinterpretó este mensaje y se propuso cumplir con lo que él consideraba el último deseo de Hitler, o sea, destruir la mina, incluso desobedeciendo una carta personal de M. Bormann.

Los aliados arman la llamada Operación Ebensburg para recuperar las obras de esta mina, sin saber de los planes de Eigruber y sin saber que hay otra operación paralela a cargo de un doble agente, Gaiswinckler, con la resistencia austríaca. Entretanto, Michel y Sieber, los encargados de la conservación de las obras de esta mina, en su desesperación, contactan con los partisanos y les cuentan cómo Eigruber había llenado la mina con bombas. Con ayuda del jefe de la mina y los mineros, intentan trasladar las obras a una gruta interna, llamada "Capilla de Sta. Bárbara", y retirar los detonadores a las bombas, pero estos movimientos levantan sospechas y el comandante pone guardias durante las 24 hs. Gaiswinckler se entera de que los americanos están cerca y manda a 2 de los suyos para pedirles ayuda. Se acerca el final de la guerra: los alemanes, antes de huir, hacen explotar las bombas de la entrada para tapiarla definitivamente.

Así la encuentran Posey y Kirstein: no tienen idea de qué ha pasado adentro. Los mineros ayudan a retirar los escombros y pueden entrar el 16-6-1945. Allí estaba el Altar.
R.Posey (Imagen: Monuments
Men Foundation)

Se lo llevan a Munich, donde se instaló un centro de inventario y distribución de las obras saqueadas. Posey será el encargado de llevar el Altar a Gante en un avión de carga especial.
Le toca un día de tormenta eléctrica que obliga al piloto a aterrizar a las 2 am en un aeropuerto militar desierto. El capitán está desesperado: no puede contactar con nadie de la embajada americana. Finalmente, el Altar es trasladado en camión al Palacio Real de Bruselas. Será expuesto en el Museo Real y volverá a su sitio en la Catedral en noviembre de 1945.











Desde 2012 está siendo restaurado con fondos de la Fundación Getty y a cargo del Royal Institute for Cultural Heritage de Bélgica.



Éste es un pequeño resumen de
Charney, N. Stealing the mystic  lamb. New York, Publicaffairs, 2010
Si quieres conocer más detalles, ¡te recomiendo que lo leas!

Otras fuentes: 


3 comentarios :

  1. ¿Y qué pasó con "La Gioconda"? Fue ocultada en hasta 6 castillos franceses. Algunas fuentes dicen que los nazis se la llevaron de Chambord a Altaussee. La fuente oficial dice que, en realidad, ésa era una copia (que está hoy colgada en una de las oficinas del Louvre). Pero después de lo de Valfierno (si es que es verdad) (Lee mi artículo del blog:"¡La Gioconda se ha ido!"), ¿cuál es la copia y cuál la original? Los expertos dicen que la que está expuesta es la original, basándose en análisis científicos específicos sobre la obra y sobre el reverso de la tabla.

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  2. Hola! También la II guerra mundial da para mucho aquí! Voy de post en post 🤗 Leí un libro sobre ello, cuadros robados durante el nazismo.

    Qué interesante lo de la Gioconda! Lo dejo para otro día que se me ha hecho tarde por aquí..jjjj... Yo estuve en Louvre hace más de 10 años, y vi La gioconda... a saber ahora qué vi! 😅😅😅

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    Respuestas
    1. Tuviste suerte, porque hoy, con la cantidad de gente que va a verla, es casi imposible apreciarla. Hay reproducciones online de muchísima calidad.
      Me alegro mucho de que te guste el blog... tienes artículos de 8 años!

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