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jueves, 25 de septiembre de 2014

Recorriendo galerías

en Santiago de Chile

Agosto, mucho calor para el invierno de Santiago. Reencuentro con antiguas amigas, todas ellas, increíbles personas y magníficas pintoras. ¿Y qué mejor que compartir lo que más nos gusta, o sea, disfrutar y aprender de arte?
Primera estación: el nuevo espacio de exposiciones de Corpbanca (Centro Cultural Corpartes). La sala fue inaugurada con una muestra de Miró, 112 obras provenientes de la Fundació Miró, entre pinturas, esculturas y grabados.


Seguimos por la Av. Alonso de Córdova visitando galerías. De lo más rescatable, Artespacio con Carmen Aldunate, con sus damas renacentistas de siempre, amarradas y traspasadas con varas o espadas; según ella, para representar el dolor de ser mujer. Y la Galería Isabel Aninat, con una exposición de collages digna de destacar: María Elena Covarrubias presenta figuras de líneas concéntricas y colores que dependen de su objetivo compositivo, con intersticios blancos uniformes.
Y la última estación: cada ciudad tiene su museo y, para un artista, éste es una casa donde hay amigos a los que hay que ir a ver (y quizás, ocasión para conocer a muchos otros). Y en el Museo de Bellas Artes hay una joven misteriosa a la que se debe visitar.
El cuadro en cuestión es La carta, de Pedro Lira Rencoret (1845-1912), también llamado La carta de amor. Pedro Lira fue un pintor chileno, formado en París, muy reconocido y premiado, propulsor del desarrollo del arte en Chile. Influido por el romanticismo y el clasicismo francés, desdeñó totalmente a los impresionistas. Son famosas sus discusiones con Juan Francisco González, por ejemplo, sobre la nueva manera de pintar.
La carta es un cuadro más bien alargado (116 x 58 cm), angosto. Nos presenta la figura de una joven a quien no le vemos el rostro. ¿Quién será? No hay mucha luz en la habitación; adivinamos una hermosa alfombra, una silla, algún cuadro. Está de pie, pero no estática: está  llena de movimiento. Se retuerce a manera de espiral, la famosa linea serpentinata del barroco. El motivo: el objeto que esconde detrás de su espalda, la carta, y una puerta que alguien está abriendo. ¿Quién es? ¿Por qué esconde la carta, a quién tiene miedo?  ¿Qué dice la carta? Esa mancha blanca da sentido a todo el cuadro. Ella está sola, pero esa puerta que se abre incorpora a alguien más en el cuadro: una ausencia que cobra presencia sólo por la actitud de la protagonista.
Y el satén del vestido, magníficamente representado, que remarca aún más ese movimiento repentino. ¡Cómo habremos sufrido con esos pliegues y brillos al copiarlo!

(Si quieres saber más sobre las exposiciones o los autores que menciono haz clic sobre cada nombre.)

cristinadelrosso.com // cristinadelrosso.artproject@gmail.com
Fuentes: Bindis, R. Pintura chilena: 200 años. Santiago, Origo, 2006;
notas personales, catálogos de las exposiciones
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2 comentarios :

  1. Quién la sorprende? Por qué esconde la carta? En algún momento de nuestras vidas , en distintos ámbitos, hemos pasado seguramente por esa situación. Estar ensimismado en nuestros asuntos y de repente alguien inesperado aparece...

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  2. Sí, tenés razón... Lo curioso es que Lira llamó al cuadro "La Carta" y enseguida la gente lo rebautizó con el nombre de "La carta de amor". ¿Qué otro tipo de carta podría haber sido????

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