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jueves, 18 de septiembre de 2014

Sorolla conquista París

“París 11 junio 1895.

Querida Clotilde:
Autorretrato con bata
 blanca, 1900
Hoy no he recibido carta tuya, cosa que extraño mucho, pero que me explico teniendo en cuenta que estáis en Buñol y que es muy fácil que la carta no llegase a tiempo en Valencia para salir para ésta.

Ya he visto el salón donde expuse mi cuadro, me produjo la impresión de poco luminoso pero de que era lo mejor pintado del salón, esto sí es verdad mal que les pese, Pedro está loco con él. Como me imaginaba ha sido propuesto para primera medalla, lo que tiene es que como debía ser única en la sección de pintura, les dolió fuera para un extranjero, paciencia, menos mal, confiesan su culpa.
Ahora me voy a ver la del Campo de Marte. Luego haré unas visitas y después a casa de Pedro a recoger tu carta si es que Dios quiere que llegue, y a cenar con ellos.
Cuidaros mucho, un abrazo a la mamá, besos a mis queridos hijos y muchos a ti de tu
Joaquín


La vuelta de la pesca, 1894
265 x 325 cm

Cuando no estaban juntos, Sorolla y su esposa, Clotilde, se escribían cartas todos los días. En ésta que leemos hoy le escribe desde París. Ella está pasando unos días en Buñol; está en los últimos meses de su embarazo de su tercer hijo, Elena.
El cuadro que menciona aquí Sorolla es La vuelta de la pesca. Lo había pintado en la playa de la Malvarrosa (Valencia) en el verano de 1894. Hizo para éste 15 estudios, de los cuales regala 4 a su gran amigo Pedro Gil Moreno de Mora (a quien menciona en esta carta).
Trata de blancas,
1895
Lo presenta en el Salón de Artistas Franceses de París en 1895, junto con Trata de blancas, y enseguida causa muy buena impresión. Sorolla no tenía decidido estar presente en el Salón por el estado de su señora, pero, al enterarse de que sería premiado, por consejo de su amigo, viaja para recibir en persona la Primera Medalla de Segunda Clase, que no se solía adjudicar a un extranjero.
Pedro está tan entusiasmado con el cuadro que le pide que le haga un apunte como recuerdo: Sorolla lo pinta ahí mismo en el Salón, frente a su cuadro (hoy en el Museo de La Habana, Cuba).
El éxito es total. Pedro arma una fiesta con champán en su casa de París con toda la comunidad de artistas españoles para celebrar el triunfo. Y como recuerdo, le regalan un anillo de oro con sus iniciales. Y habrá muchos otros banquetes en su honor. Tal es la repercusión que el Museo de Luxemburgo le hace una propuesta de compra: el Estado francés le paga 6000 francos por él. Hoy se encuentra en el Museo d’Orsay. Para Sorolla tener este cuadro colgado ahí significará haber conquistado París, el centro artístico por excelencia.


cristinadelrosso.com // cristinadelrosso.artproject@gmail.com

Fuente: Pons-Sorolla,B. y Lorente Sorolla,V. Epistolarios de Joaquín Sorolla,  
Barcelona, Anthropos, 2009, tomo III
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