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jueves, 19 de abril de 2018

De paseo por Dresde


Gemäldegalerie Alte Meister

(Imagen: C. del Rosso)
Cuando llegas a Dresde te extraña ver tantos edificios negros, con hollín. Es el recuerdo de los tremendos bombardeos que sufrió la ciudad en la 2da Guerra Mundial. 
Los edificios históricos fueron reconstruidos con esas mismas piedras oscuras, una a una, en recuerdo de un pasado que no se quiere olvidar.

(Imagen: L.V.)

Estábamos allí de vacaciones.
El plan era ir a un festival de música, al aire libre, a orillas del Elba. Una experiencia única (salvo que terminamos con paraguas y empapados de arriba abajo). 

van Hals, Hombre con saco gris, sg.XVII



En mi afán de introducirlos en el mundo del arte, los convencí de ir a visitar la Gemäldegalerie Alte Meister (en español, la Galería de los Antiguos Maestros). No me dijeron que no; creo que fue una concesión, considerando que las nubes se estaban yendo y estaba saliendo el sol… Pero es que estar ahí y no conocer semejante palacio… El Zwinger, un palacio barroco, con jardines preciosos…







de Heem, Flores en jarro de cristal y frutas,
sg.XVII
Dresde ha sido siempre un polo cultural dentro de Alemania. Su Academia de Bellas Artes es aún hoy una de las mejores del mundo. Los electores sajones coleccionaban arte, como en todas las cortes que se preciaran de tales. En los siglos XVI y XVII alcanzó nivel internacional gracias a compras muy oportunas y atinadas y pronto no hubo espacio para tanta cosa. 

En el siglo XIX, bajo Federico Augusto II, se decidió hacer una galería adosada al palacio a la que se llamó Semper, que es el nombre de su arquitecto. Sufrió muchísimos daños en la guerra (como toda la ciudad). Muchas de las obras fueron evacuadas y puestas a buen resguardo; otras, se perdieron para siempre. Al terminar la contienda, quedó como botín para Rusia y pronto comenzaron con su reconstrucción.




Preusser, En la Galería de Dresden, 1881
Ya en sus comienzos los ilustres visitantes se quejaban de la poca visibilidad de los cuadros (en esa época se mostraba todo lo que se tenía, cubriendo absolutamente toda la pared) y la poca comodidad del recorrido. Además, está muy cerca del río y más de una vez las inundaciones obligaron a un nuevo salvataje de la colección: ¡imagínate los problemas con la humedad! En estos últimos años se le ha realizado una renovación a fondo no sólo en cuanto a las instalaciones del edificio en sí, sino también en la manera de presentar las obras.

Es impresionante la cantidad y la calidad de las obras que hay allí. La colección abarca del sg. XV al XVIII, con ejemplos importantísimos de pintura italiana, española, flamenca, holandesa, francesa y alemana. O sea, hay de casi todo.

Rafael, Madonna Sixtina, 1512
La joya de la Galería es la Madonna Sixtina de Rafael. Nos quedamos un rato largo contemplándola. Ya te expliqué toda la historia hace un tiempo, cómo llegó hasta allí y por qué se llama "Sixtina" (si quieres releer el artículo pincha aquí)

Del Renacimiento italiano hay muchísimo: Fra Angelico, da Messina, Mantegna o Botticelli.










Vermeer, Mujer leyendo una carta,sg.XVII


Pero ¡qué emoción al descubrir los Vermeer! Nunca habíamos estado frente a uno de ellos… ¿Cuántos museos pueden decir que tienen un Vermeer? Muy pocos.






Carriera, África, sg. XVIII



Y más allá, los pasteles de Rosalba Carriera, nunca había visto ninguna obra de ella: una maestra del pastel. Si alguna vez intentaste pintar con esta técnica, apreciarás cabalmente su talento.










Hay obras del gran Tiziano y también la Venus de su amigo Giorgione, terminada por él ante la muerte de éste. 

Giorgione, Venus dormida, 1508

Correggio, Natividad, 1522





Y una Santa Noche de Correggio, llena de dulzura, que habrás visto reproducida en miles de tarjetas de Navidad.




Velázquez, Francisco de Andrade Leitao, sg. XVII





No esperaba encontrarme allí con Velázquez, al Greco, a Zurbarán, a Murillo

Los bodegones holandeses siempre te llaman la atención por su detallismo y fidelidad a la realidad, mientras aluden a la fugacidad de la vida.






Rembrandt, Autorretrato con Saskia, 1635
Rubens, van Hals, y ¡Rembrandt con Saskia la taberna! Lo habremos visto tantas veces en enciclopedias… Cada paso que dábamos descubríamos algo nuevo o redescubríamos a viejos conocidos.

















Impresionantes las vedute de Dresde hechas por Bellotto, que se hacía pasar por su famoso tío, Canaletto… (Y la verdad, realmente ¡es muy difícil diferenciarlos!) Muy curioso de ver cómo la ciudad ha cambiado muy poco, pese a todo.
Bellotto, Dresde vista desde la orilla derecha del Elba, con el puente
de Augusto, sg. XVIII

A estas alturas, mis compañeros escondían malamente su cansancio, aunque me seguían sacando fotos y recorriendo las salas con el plano en mano. A la salida, el sol intentaba brillar entre algunas nubes rezagadas y nos fuimos a tomar un helado… Aunque estaban agotados, no se quejaron: valía la pena.
(Imagen: L.V.)




Si quieres darte una vuelta por la Galería, visita su web pinchando aquí. 

Fuente: Maaz, B. Die Gemäldegalerie Alte Meister Dresden. Berlin, Deutsche Kunstverlag, 2015
















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1 comentario :

  1. Muy interesante excursión virtual por Dresde y sus museos con la guía de Cristina. Muchas gracias!!!

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