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jueves, 26 de marzo de 2015

Usted es un hombre civilizado

Carta de Camille Pissarro a su hijo Lucien

Gauguin, Parau Api (Dos mujeres, Tahiti), 1892


“París, 23 de noviembre de 1893

Mi querido Lucien:
Gauguin, Te avae no Maria
(Mes de María), 1891
(…) En este momento, Gauguin tiene una exposición que ha suscitado la admiración de los hombres de letras, quienes parece que están entusiasmados; los coleccionistas, en cambio, están desconcertados y perplejos. Ciertos pintores, me dicen, creen de forma unánime que este arte exótico está demasiado seducido por los canacos. Solo Degas lo admira; Monet y Renoir lo encuentran sencillamente malo. Cuando vi a Gauguin, me contó sus teorías acerca del arte y me aseguró que allí estaba la salvación de los jóvenes: ¡Sumergirse en esas fuentes lejanas y salvajes! Le repliqué que ese arte no le era propio, que él era un hombre civilizado y, como tal, debía mostrarnos trabajos con armonía. Nos despedimos sin habernos convencido. A Gauguin, desde luego, no le falta talento, ¡pero cuánto le cuesta dominarse! Siempre está de pesca en tierra ajena, ¡y ahora saquea a los salvajes de Oceanía!

Aún no sé cuándo iré a Éragny.

(…) Besos al bebé y a tu mujer.”

Pissarro, C. Cartas, 1883-1903. Madrid, Lamicro, 2013

jueves, 19 de marzo de 2015

Durero, Retrato de su padre






Durero pintó 2 veces a su padre, la primera vez con 19 años, antes de salir a conocer el mundo. Lo hace para demostrarle lo que sabe hacer y como muestra del cariño y admiración que le tenía.














jueves, 12 de marzo de 2015

El lado oscuro del naranja: el marrón

Rusiñol, Café de Montmartre, 1890

El marrón no aparece en el espectro de la luz: es sólo luz naranja debilitada, en la misma longitud de onda, pero con menos intensidad. Como pigmento es un color terciario, es decir, la mezcla de 2 colores primarios (amarillo y rojo) más otro, el negro. Por eso no aparece en los círculos cromáticos convencionales. Es uno de los primeros colores que usó el hombre: en las cuevas, logrado con maderas quemadas o tierras.

jueves, 5 de marzo de 2015

La madurez del pintor

El diario de E. Delacroix


Boceto para "La paz descendiendo a la Tierra",
Hôtel de Ville, 1852

"Martes, 12 de Octubre 
(…) ¿cómo puede ser que no me aburra nunca con un pincel en mi mano y que sienta que, si mis fuerzas lo pudieran soportar, nunca dejaría de pintar, salvo para comer y dormir? Recuerdo que antes, en aquella edad en la que se presume de entusiasmo y fuerza de imaginación y que la experiencia falta a todas estas bellas cualidades, me paraba en cada paso, a menudo desmotivado. Es una triste burla de la naturaleza que esta situación sea las que nos viene con la vejez. La madurez se completa y la imaginación sigue tan fresca, tan activa como siempre, especialmente en el silencio de las locas e impetuosas pasiones que esa edad trae consigo; pero las fuerzas faltan, los sentidos están gastados y necesitan más descanso que movimiento. Y sin embargo, con todos estos inconvenientes, ¡qué consolación la que obtenemos del trabajo!

¿Te animas a pintar?

Ya tenemos nuestra 2da sesión de pintura al óleo en lacamaradelarte.com
Sólo tienes que pinchar aquí y ¡comenzamos!