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jueves, 23 de julio de 2020

Paseando por los jardines de Caillebotte

De vacaciones

Caillebotte, Jardín en Yerres, 1876


Alguna vez te conté quién era Caillebotte y de su afición a la jardinería (puedes releerlo aquí y aquí). Fue fundamental para el movimiento impresionista, pero no es muy conocido. Por varias razones: una, que no necesitaba vender sus cuadros, pues su familia tenía mucho dinero, y, por eso, sus obras no llegaron a grandes colecciones durante su vida; otra, murió joven y legó sus obras y su colección de arte al Estado francés, sin mucha suerte: sólo una de sus obras fue colgada en el Museo de Luxemburgo. Sin embargo, él fue el que hizo posible unas cuantas exposiciones impresionistas y el que ayudó a sobrevivir a sus amigos artistas, comprándoles sus pinturas. Monet nunca olvidó la gran ayuda que su amigo le dio en momentos de gran necesidad.


Caillebotte, Pared del jardín de la cocina en Yerres, 1876



Caillebotte, Girasoles en la ribera del Sena, 1886
Sus ocupaciones eran de lo más variadas. Pintar era una de ellas, pero también diseñar veleros, coleccionar sellos postales y cultivar flores (afición que compartía con Monet, como ya te conté). En todas ellas participaba activamente en su gestión y organización. Era de esas personas que tienen un don especial para gestionar y dirigir. No sólo en cuestiones de arte y exposiciones: llegó a ser miembro del consejo municipal de Gennevilliers, de la Sociedad de Horticultura y varios etc.









Caillebotte, El jardín en Petit Gennevilliers, 1882
Al morir su madre heredó junto con sus hermanos la casa familiar en Yerres, donde pasaban los veranos. Tiene un jardín de tipo inglés, muy ordenado, con mucho parque y huerto. Hoy en día se puede visitar (puedes verla pinchando aquí). Allí es donde se lanza a pintar paisajes y, por supuesto, los rincones del jardín de esa casa.













Pero al tiempo, en 1881, decidió con su hermano Martial comprar un terreno de 1 hectárea en Gennevilliers, a lo largo de la orilla del Sena. Todos sus amigos habían dejado París: Monet estaba ya en Giverny; Cézanne y Pissarro, en la Provenza; Manet, en Rueil, ya muy enfermo… No tenía nada que hacer en la ciudad. Y además, quería estar cerca del río para poder practicar su otra afición: navegar en velero y diseñarlos.

Caillebotte, Rosas en el jardín de Petit Gennevilliers, 1886


Al final, terminó comprándole la parte de su hermano y construyó allí no sólo su casa, sino también su taller, un jardín a su gusto e invernadero. Un jardín para pintar y para cultivar. Es que todo lo hacía así: era como si su misión en la vida fuera mejorarlo todo. En su taller no sólo pintaba: también dibujaba los planos de los veleros a construir. Además, agregó una casa para los 2 marineros que lo asistían en las regatas y otra para los 2 jardineros.


Caillebotte, Los jardineros, 1875


Caillebotte, Crisantemos en el
jardín de Petit Gennevilliers,  1893
Su jardín lo pinta de cuerpo entero. No es como el de Monet, con espacios de luces y sombras, pensando en tonalidades de diferentes colores. Él piensa más como un botánico. Cultiva sus flores en hileras, clasificándolas. Experimenta con especies nuevas. Su especialidad eran las dalias y los crisantemos: eran sus predilectas, y así es como nos deja unos cuantos ejemplos de ellas, en los que le interesa mostrar la flor por sí misma, sin el contexto. Compartía sus experiencias de jardinero con Monet (hasta intercambiaban semillas): le compró a Monet su cuadro de crisantemos y le regaló uno suyo. Monet le pedía consejo sobre plantas. Incluso Caillebotte le llegó a prestar un bote para que pudiera usar como taller flotante.











Caillebotte, Orquídeas, 1893
En el invernadero experimentaba también con orquídeas. Eran todas flores que nos parecen corrientes hoy en día, pero que en el sg. XIX eran una rareza: venían de Oriente y todavía no se habían adaptado a nuestro entorno.


















Caillebotte, Girasoles en el jardín de
Petit Gennevilliers, 1885
Por supuesto, también se dedicaba a los hibiscos, rododendros, lilas, azaleas, amapolas, gladiolos… ¡No podían faltar las rosas!





















Caillebotte, El jardín de Petit Gennevilliers, con
tejados rojos, 1881
No llegó a terminar el diseño de su jardín, pues murió pronto, en 1894, con 45 años, de un infarto. Monet lamentó muchísimo su desaparición y junto con Geffroy y Renoir (su albacea) organizaron una exposición con sus obras como homenaje. La casa de Petit Gennevilliers ya no existe: fue bombardeada en la guerra y en ese terreno hay hoy una fábrica. 

Sólo a través de sus cuadros, de su mirada, podemos darnos una idea de cuánto amaba ese lugar, su jardín.








Fuentes: Fonsmark, A.-B. y otros. Gustave Caillebotte. Ostfildern, Hatje Cantz V., 2008
Linares, M. Impressionist gardens. Paris, Éd. Place des Victoires, 2016
Todd, P. The impressionists at Home, London, Thames & Hudson, 2005
Willsdon, C.A. In the Gardens of Impressionism. London, Thames & Hudson, 2004

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